Creí que ya todo estaba plasmado en los mapas, hasta las más pequeñas islas.
Ya he estado por aquí antes, no entiendo qué pudo haber pasado.
Las aguas están muy, muy agitadas.
Las hormonas.
Sin embargo, no logro divisar tierra. Eso me asusta.
¿Debo lanzarme?
Es como un imán: No hay nada, realmente no hay nada ante mis sentidos, pero puedo sentir el campo. Soy consciente de la confusión de lo sensorial: hasta siento que puedo oler lo que hay aquí.
Pero, ¿qué hay aquí?
Isla solitaria, has salido de la nada, me has recibido, he paseado contigo toda la tarde, no sabes mi nombre ni yo formalmente el tuyo, ni sé cómo llamarte ni cómo mirarte. ¿Qué es eso que tienes, que hace que despierte todo eso que tuve tanto tiempo dormido?
Ya era hora que la paz me abandone.
Pero la idea me nubla. Es una de mis voces y la reconozco bien. Es la más primitiva.
No pienso. Simplemente no pienso.
¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué diablos lo sigo haciendo?
Quiero disfrutarlo. Satisfacer mi lado animal.
Y luego
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12 de mayo de 2008 a las 18:05
no hay limites del pensamiento,no busques barreras;seguir instintos te ayudara a lograr preciados anhelos inconcientes que lo por lo pronto evitaras.
:)
bye.
13 de mayo de 2008 a las 19:56
Exacto. Mientras vamos caminando, vamos encontrándonos con nuestros propios instintos, nuestros propios espejos. A veces nos vemos tan deformados... quizás algunos se espanten con lo que ven. Lo ideal es no hacerlo, sino sentir lo que ves, entenderlo, conocerse más.
Saludos.
13 de mayo de 2008 a las 21:18
Del Caos venimos, hacia él vamos.
Todo lo demás es pura duda ilusoria, control mental de la idea de futuro, cementerios repletos de cadáveres, biblias donde todo está escrito.
Nosotros hemos de buscar en lo oculto.