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Tres en raya


1, 2, 3... 1, 2, 3... 1, 2, 3... 1, 2, 3... 1, 2, 3.

Todos estamos aquí, de alguna forma, buscando atención,
¿Qué se supone que debo hacer ahora con todo esto?
Vuelvo a ver escritos tu nombre y el mío, uno al lado del otro.

o quizá deba preguntarlo... ¿estamos buscando atención?
Definitivamente, no me lo esperaba:
Noche extraña. Hace tanto que no pasaba...

Tiene sentido: queremos ser los protagonistas de nuestras propias vidas
la vida juega de formas tan misteriosas y despiadadas a veces...
pero el tiempo hizo que ahora sea distinto:

Qué hacer cuando tu vida la viven otros...
¿Qué nos queda cuando nos pasa por encima?
el frío se siente hasta los huesos pero ya no duele.

Debería escribirlo, o abandonar esto y actuar, o quizá no, quién sabe.
Era del todo necesario escribir esto
Es tan innecesario, tan fuera de lugar escribir esto...


El cielo se viene abajo

Por alguna extraña razón, al terminar de revisar el correo de Yahoo!, me llamó la atención una noticia en donde se mencionaba que Obama incrementaría las medidas de seguridad aérea en su país. Horas después, me fui a dormir creyendo haber olvidado esa noticia, como suelo hacer con la mayoría de noticias que leo últimamente.

Pero resultó que no fue así. Entre sueños, me vi parado frente a mi ventana, desde aquí, desde lo alto, viendo la mitad de la ciudad, viendo parte del mar. La seguridad aérea se había esfumado. La gran capa de nubes que suele cubrir a mi ciudad era atravesada por trozos de metal azul, blanco, gris. Por todas partes llovían trozos de metal, algunos en llamas, algunos casi consumidos por el fuego.

Luego vinieron los aviones, esta vez completos. Caían los privados y pequeños, caían los comerciales y gigantezcos. Los trozos de metal seguían cayendo. Después aparecieron las hélices y poco a poco, los respectivos helicópteros. Lo extraño era que no había gente. Todo lo que caía era metal y bolas de fuego.

Como era de esperarse, el fuego comenzó a consumir el cielo. La ciudad gris se tornaba negra. Las nubes ya no aguantaban su propio peso. Las gotas que guardaban la esperanza de calmar la tormenta se espantaron al solo ver las lenguas de fuego que iban calcinándolo todo, hasta el aire mismo se espantaba de su papel en la combustión infernal que se daba frente a mis ojos.

Fue cuando el cielo entero se vino abajo. Era un enorme agujero desde lo alto, no desde aquí, sino desde mucho más alto. Un enorme agujero que extendía sus brazos como si se derritiese sobre una esfera de cristal. Cada vez estaba más cerca y cada vez el vacío, la nada, se hacía más evidente. Yo estaba viéndolo todo desde lo alto. Quizá sería uno de los primeros en sentir el sabor de la nada, en ver el color del vacío.

Entonces, la tierra me hizo entender que ese no sería un privilegio. La sangre derramada desde lo alto ya había tocado el suelo, por lo que la tierra ya sabía que el cielo se estaba cayendo. La tierra siempre amó al cielo, por lo que ahora, ante la celestial agonía, la tierra decidió morir también. Mi privilegiado lugar, aquí desde lo alto, comenzaba a derrumbarse.

Y así, la tierra se abriría, se tragaría todo lo que alojó durante este tiempo, se encargaría de eliminar todo lo que pueda ser testigo de la tragedia del cielo, porque la muerte del cielo nadie la puede presenciar. Y la tierra se tragaría a sí misma y el cielo ya no tendría dónde caer, porque ya no existiría un arriba, ni un abajo. La tierra se suicidaría para que el cielo sobreviva, aún sin que éste lo note. Y yo, yo ya estaré muerto.

Descartable, reactable.

Los gritos se han ido dando con las ventanas cerradas y retumbaron en toda la casa. Al impactar con las ventanas los sonidos regresaban y creaban un eco infinito, hasta dejarlo aturdido y nublado. En medio de ese trance, sale de casa y corre hacia quien estaban dirigidos todos esos gritos. Al abrir la puerta los ecos se disipan, el sonido se evapora y la silueta de todo lo vivido se desintegra como por arte de magia. Magia o encantamiento, confortablemente adormecido, aletargado y entorpecido. Helio al aire, globo a tierra. Astrid, de tantos gritos, de tanto amor, mató a su conejo.

Ah, cómo duele ser adicto

Está uno al borde del colapso pero aún así, las únicas fuerzas que quedan son para jalar la manguerita con los dientes y apretar la jeringa.

Vas a morir otra vez y ahora nadie te llevará al hospital... Sí, lo sé, pero sólo un poco más...

Todo está fuera de su sitio. Las cosas nunca han tenido un lugar propio aquí. Cómo diablos podría ordenarlas... En medio del caos se han gobernado solas durante toda una vida, o dos, o tres. Sí, tres vidas.

Aquello que siempre he odiado hoy me ha consumido. Veo mi rostro y lo veo a él: soy carne de su carne.

Y mis sueños de libertad se limitan a una típica burbuja, con disfraz de viaje o de copas o de juegos sexuales. Al igual que todos mis dientes, al igual que ella, regreso de esas travesías y me siento más vacío que antes.

Toda la vida es juego; y los juegos, juegos son. En San Andreas, en Lima, en Huancayo y en la China.

Mila tiene razón: la verdad es que todo es mentira.

Y las ilusiones... Isabelle es genial porque es una ilusión. Ahí debe quedarse. Debería; pero como siempre, Sebastian arruinará todo. Sebastian es tan «más humano que humano».

De qué sirven entonces todos estos cristales, si no son sólo para pintarnos colores inexistentes...

De qué sirven entonces todos estos espejos, si no son sólo para engañarnos y hacernos sentir que somos más que simples cerebros en una cubeta.

Juégatela, terc...

El mal me gruñe bajando porque arriba cantan

Primero el suelo
luego el (primero el suelo
______ luego el (primero el suelo
______ ______ luego el (primero el suelo
______ ______ ______ luego el (primero

El mal está rondandondandondandondando

Me dijo ayer de madrugada
que habías perdido un
ojo

Hoy gruñe pero un poco más temprano
+y ya no hayah on ay y-
pan de gallo para nadie

Se nos acuestan las mandíbulas
tras los correteos presurosos
de las manos multitudinarias
b o baldes
a d
j n
a e
n i
d b
o u
y s

Porque sino cómo pues vecino
se van contra su casa y luego
...................uno qué hace

Se escapa por la ventana
desde allá arriba de Lima
yvaadar
primero al suelo

Quién será entonces ese rey de reyes al que le cantan allá abajo
que pueda venir a recoger mi cuerpo y cerrarme los
+sojoojos-
por respeto al muerto

Contra aquellos que nunca escuchan

Pero ellos, ellos... Ellos nunca escuchan.

Asumen, siempre asumen cosas.

Interrumpen cuando alguien habla.

Gritan.

Son tan sentenciosos cuando hablan...

Se creen dueños de la verdad.

Aquellos que nunca escuchan...

No vale la pena hablarles siquiera.

Mi enfermedad


Siempre me pasa que al despertar siento que estoy resfriado: estornudo una y otra vez, hasta llego a pensar que tengo alguna alergia. Tengo los ojos llorosos y lo único que quiero es volver a la cama.

Sucede que si no salgo de casa, permanezco enfermo todo el día. Si no salgo durante una semana, estoy una semana enfermo. Un mes... una vida.

Sucede que siempre olvido mi enfermedad y me voy a bañar. Luego, sigo estornudando, pero ya se me quitaron las ganas de volver a la cama.

Sucede que cuando salgo de casa, dejo de estar enfermo: mi cabeza me dice que estoy bien y yo le creo. Cuando no le creo, no salgo de casa.

¡Achú!

Si vienes a casa, verás que estoy enfermo.
Si vives conmigo, verás que siempre estoy enfermo.
Si nos vamos de casa, verás que siempre estoy bien.

¡A...chú!

El problema es que, hasta hoy, siempre debo volver a casa. Entonces mañana estaré enfermo, y no sé si luego de un instante seguiré así o estaré bien. En todo caso, soy yo el que decide. Soy yo o es mi...

¡Achú!

A veces, estar en la universidad es como estar en casa.
A veces, el mundo entero es mi casa.
A veces, tengo que salir por la ventana del ático. Sólo así me siento bien.

...

El problema es que, hasta hoy, siempre debo volver a abrir los ojos. Mejor dicho, a cerrarlos. Entonces mañana, aquí y allá, estaré enfermo, y no sé si luego de un instante seguiré así o volveré a salir por la ventana del ático. En todo caso, soy yo el que decide. Soy yo o... ¡A...

...chú!

Morir...

de nuevo.

Y de nuevo.

"Tengo sed"


Puede ser por lo de siempre: el cielo gris.
No, no es por el cielo gris. Si fuera por él, tendría la misma sensación de siempre. Esto es nuevo.

Puede ser por la atmósfera del invierno.
Esto influye mucho, pero no es el motivo principal.

Es por las sonrisas.
Mareas de gente sonriente, hacia arriba y hacia abajo. Sonrisas que nacen y mueren sin motivo. Palabras que se cruzan sin sentido. Preguntas cotidianas. Sonrisas. Sonrisas.

Es por la rutina.
Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, ...

Es por el silencio.
En medio de las alborotadas calles, el silencio es ensordecedor. Todos van y vienen gritando en silencio. Masas de gente solitaria. Mundos encontrados y muy bien aislados para evitar contagios.

Es por la podredumbre.
En tierra de corruptos, el honesto es el bufón. "Pobre idiota", dicen. "Pobre idiota", rien. Y entre ellos se dan la razón.

Es por el instinto.
"Vayan y busquen aquello que pueda saciar el hambre del cuerpo. Confíen en sus instintos, en su lado más animal. El cuerpo importa. El alma... ¿el alma?"

Es por la imagen.
Los ojos son leídos cada vez menos. Ahora mis amigos leen las etiquetas de las camisas. "Dime qué celular tienes y te diré quién eres", rezan.

Es por la automatización.
Lavado cerebral. Blablablá, blablablá. [Disc 1]. [Play]. La chispa adecuada cerca a tu tanque de confusión combustible. Explosión de pasiones. "¡Larga vida a videódromo!". [Stop]. [Eject]. Lavado cerebral. Blablablá, blablablá. [Disc 2]. [Play]. Extintores señalizados. Abonos orientados. Semillas manipuladas genéticamente y políticamente. "¡Muerte a videódromo! ¡Larga vida a la carne nueva!". Y las bandejas cada vez permiten más discos simultáneos.

Es por falta de garantías.
El tan preciado elíxir de la vida (el verdadero) se va filtrando, muy a mi pesar, por cada una de las grietas del alma: algunas bastante grandes, otras muy pequeñas y poco expuestas. Líquido poco viscoso, el elíxir de la vida. Se me escapa: gota, gota, gota, ... La vida se me escapa y las grietas van creciendo.

Es por los cristales.
Cristales siniestros y perversos son los que he conseguido. Transparentes y muy bien pulidos. Veo todo tal y como es.

Es por los espejos.
Veo lo que hay adentro. Veo el ático, y en él, las más perversas alucinaciones. "Podemos imaginar todo lo que se nos antoje y nadie nos hará rendir cuentas por ello". Veo telarañas en los rincones olvidados. Veo demonios durmiendo la siesta. Veo mi propio reflejo burlándose de mí: "Pobre idiota", dice. "Pobre idiota", ríe.

Es por la existencia.
Policía comiendo un pan con camote. La autoridad con mp3. Cobrador comprando una tajada de papaya. Profesor usando un urinario. Roberto (?) saltando de emoción por la reunión del fin de semana. Volante de Aduni, ciclo Pre-San Marcos. Formación matutina en el colegio de la esquina: "En columna, ¡cubrir!", "a la derecha, ¡derecha!".

Es porque todo es tan normalmente funesto que de vez en cuando prefiero morir de nuevo.