Pero ellos, ellos... Ellos nunca escuchan.
Asumen, siempre asumen cosas.
Interrumpen cuando alguien habla.
Gritan.
Son tan sentenciosos cuando hablan...
Se creen dueños de la verdad.
Aquellos que nunca escuchan...
No vale la pena hablarles siquiera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



3 de julio de 2009 a las 23:25
y yo soy uno de ellos...
4 de julio de 2009 a las 3:08
Para mí, no hay ignorancia más grande que el no saber escuchar. Es la raíz de la mayoría de males sociales. Si realmente crees que lo eres, procura dejar de serlo. Si no, ¿cómo crees que vamos a matarlo? Primero tenemos que escucharlo, saber qué piensa, cómo actúa, cómo vive.
8 de julio de 2009 a las 19:01
Yo creo que sí escuchan, pero sólo escuchan al equivocado. Escuchan hablar tonterías y creen que eso lo es todo. Como los cachimbos que toman la Facu.
9 de julio de 2009 a las 20:30
Pues tiene toda la razón.
10 de julio de 2009 a las 21:07
Exacto.
10 de julio de 2009 a las 22:56
Grunge, tu comentario me ha generado una pregunta que todavía no puedo responder muy bien, y es que luego de leerte (y quizá al igual que tú) me ubiqué automáticamente en el supuesto grupo de aquellos que sí escuchamos. La pregunta entonces sería cómo saber si aquél al que escuchamos está equivocado o no. Sé que la respuesta podría ser obvia, pero formalmente hablando y dejando de lado los gustos, preferencias personales, maneras de pensar y todo eso, nada de lo que alguien diga vendría a ser una tontería. Todo sería válido de ser escuchado. Pero igual, con todo esto, hay quienes nunca escuchan.
15 de agosto de 2009 a las 22:06
Qué dices. Oe cállate.
Azaña Ortega