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Tres en raya


1, 2, 3... 1, 2, 3... 1, 2, 3... 1, 2, 3... 1, 2, 3.

Todos estamos aquí, de alguna forma, buscando atención,
¿Qué se supone que debo hacer ahora con todo esto?
Vuelvo a ver escritos tu nombre y el mío, uno al lado del otro.

o quizá deba preguntarlo... ¿estamos buscando atención?
Definitivamente, no me lo esperaba:
Noche extraña. Hace tanto que no pasaba...

Tiene sentido: queremos ser los protagonistas de nuestras propias vidas
la vida juega de formas tan misteriosas y despiadadas a veces...
pero el tiempo hizo que ahora sea distinto:

Qué hacer cuando tu vida la viven otros...
¿Qué nos queda cuando nos pasa por encima?
el frío se siente hasta los huesos pero ya no duele.

Debería escribirlo, o abandonar esto y actuar, o quizá no, quién sabe.
Era del todo necesario escribir esto
Es tan innecesario, tan fuera de lugar escribir esto...


E - S - E

(E)n qué momento se juntaron
la tierra y nuestras raíces,
la luna y nuestras miradas,
en sus vacíos, acompañadas.

(S)u inmensidad te asusta
por más que lo azul se pinte de negro
por falta de luminosidad
o de tres mil dólares.

(E)sta noche me voy a esconder
debajo de la quinta almohada
supongo que mañana dormirán
los que con su fiesta
me provocaron el dolor de cabeza
pero en silencio.

Volviendo a la vida


El texto que sigue no es una traducción precisa de la canción, es la carta que un "suicida" dejó en algún universo paralelo y que sirvió de inspiración para esta ficción. En lo posible, traten de cargar todo el video, luego darle play, dejarse envolver por la atmósfera y sintonizarse con la guitarra; después, comenzar a leer la carta cuando se comience a cantar, para que sea una especie de banda sonora o algo así.

En días como hoy me gustaría saber dónde estabas tú, saber qué hacías en el preciso instante en el que yo me consumía por el fuego, cuando me quebraba en el silencio, mientras los días pasaban y pasaban por mi ventana y frente a mis ojos. Dónde estabas tú aquellos días en los que sin querer resultaba herido y las heridas no dejaban de sangrar. Porque todas las cosas que sueles decir y todas las cosas que sueles hacer siempre me mantienen envuelto, rodeado, nublado, turbado, cegado. Y así, mientras tú intentas a toda costa colgar tu completa existencia en los versos de otros mundos, muriendo por creer en todo lo que te rodea, en todo ese sueño ajeno que te envuelve, mientras tanto, yo estaba aquí en mi ventana, frente al mundo, mirando sin miedo directamente al sol, con absoluta voluntad para perderme en medio de su brillo y quizá así poder brillar yo también, aunque sea un instante antes de perder la vista, aunque sea un minuto antes de morir.

[Aquí se hizo una pausa. El color de tinta cambia en el siguiente párrafo. Se cree que fue escrito días después].

Perdido en medio de mis ideas, perdido en el tiempo, perdido en la nada, mientras las semillas de la vida y las semillas del cambio se iban plantando sin que pueda siquiera percatarme de ello, el cielo lloraba allá afuera: amargas gotas caían oscuras y lentas allá afuera. Perdido aún, en medio de mis ideas; perdido aún, frente a mi ventana; perdido aún, en medio del fuego, pensando en lo peligroso que resulta este pasatiempo tan irresistible, me atrevo a saltar: aquí frente a mi ventana, desde lo alto, me atrevo a dar un paseo celestial a través de todo este silencio: el fuego tarda en consumirlo todo, tarda pero llega el momento, sabía que había llegado el momento, era tiempo de matar el pasado, era tiempo de que el fuego lo consuma todo, era tiempo de volver, volver a la vida.

[Garabatos y frases escritas y tarjadas. Hasta el momento no es posible reconocer ninguna palabra].

Me atrevo a dar un paseo celestial a través de todo este silencio. Sabía que la espera había terminado. Sabía que la espera había comenzado. Mientras tanto, me atrevo a saltar, desde aquí, desde lo alto, desde mi ventana, frente a la gran ciudad, mirando sin miedo directamente al sol, que no se cansa de
La carta termina así, incompleta. Fue encontrada en el dormitorio, al lado de la ventana abierta. El cuerpo desapareció.


El cielo se viene abajo

Por alguna extraña razón, al terminar de revisar el correo de Yahoo!, me llamó la atención una noticia en donde se mencionaba que Obama incrementaría las medidas de seguridad aérea en su país. Horas después, me fui a dormir creyendo haber olvidado esa noticia, como suelo hacer con la mayoría de noticias que leo últimamente.

Pero resultó que no fue así. Entre sueños, me vi parado frente a mi ventana, desde aquí, desde lo alto, viendo la mitad de la ciudad, viendo parte del mar. La seguridad aérea se había esfumado. La gran capa de nubes que suele cubrir a mi ciudad era atravesada por trozos de metal azul, blanco, gris. Por todas partes llovían trozos de metal, algunos en llamas, algunos casi consumidos por el fuego.

Luego vinieron los aviones, esta vez completos. Caían los privados y pequeños, caían los comerciales y gigantezcos. Los trozos de metal seguían cayendo. Después aparecieron las hélices y poco a poco, los respectivos helicópteros. Lo extraño era que no había gente. Todo lo que caía era metal y bolas de fuego.

Como era de esperarse, el fuego comenzó a consumir el cielo. La ciudad gris se tornaba negra. Las nubes ya no aguantaban su propio peso. Las gotas que guardaban la esperanza de calmar la tormenta se espantaron al solo ver las lenguas de fuego que iban calcinándolo todo, hasta el aire mismo se espantaba de su papel en la combustión infernal que se daba frente a mis ojos.

Fue cuando el cielo entero se vino abajo. Era un enorme agujero desde lo alto, no desde aquí, sino desde mucho más alto. Un enorme agujero que extendía sus brazos como si se derritiese sobre una esfera de cristal. Cada vez estaba más cerca y cada vez el vacío, la nada, se hacía más evidente. Yo estaba viéndolo todo desde lo alto. Quizá sería uno de los primeros en sentir el sabor de la nada, en ver el color del vacío.

Entonces, la tierra me hizo entender que ese no sería un privilegio. La sangre derramada desde lo alto ya había tocado el suelo, por lo que la tierra ya sabía que el cielo se estaba cayendo. La tierra siempre amó al cielo, por lo que ahora, ante la celestial agonía, la tierra decidió morir también. Mi privilegiado lugar, aquí desde lo alto, comenzaba a derrumbarse.

Y así, la tierra se abriría, se tragaría todo lo que alojó durante este tiempo, se encargaría de eliminar todo lo que pueda ser testigo de la tragedia del cielo, porque la muerte del cielo nadie la puede presenciar. Y la tierra se tragaría a sí misma y el cielo ya no tendría dónde caer, porque ya no existiría un arriba, ni un abajo. La tierra se suicidaría para que el cielo sobreviva, aún sin que éste lo note. Y yo, yo ya estaré muerto.

Adiós, 1999

En realidad, la despedida del año no se dio en diciembre, sino en mayo, cuando los mortales iban de regreso al patio central, luego de la procesión. En los rostros estaba el recuerdo de todos esos años, desde las caídas infantiles en la famosa rampa hasta las meadas post etílicas en las puertas de los dominios de Claret. La despedida fue en mayo, porque en mayo me despedí de quien vigiló los pasos de los mortales (entre ellos, los míos) durante todos esos años, y esa noche, en medio de una multitud que cantaba para ella, prometí aquello que sólo está permitido en los pactos de sangre, en los pactos de almas. El año ya se había ido luego de eso.

Lo que vino en diciembre fueron puros formalismos "por respeto al calendario", pero dentro de esos formalismos estaba todo el peso de lo que comúnmente nos atormenta a los mortales, y es justamente el peso de lo social: es fin de año y el año se lleva con él a algunos mortales: quizá al primero, quizá al segundo, pero en medio de todo esto, ¿qué es lo que debemos celebrar realmente? Es el final de una de las mejores etapas de la vida. Es el inicio de lo enorme y desconocido, de lo infinito, de lo extraordinario.

Diciembre está cargado de finales sociales e inicios de proyectos del mismo tipo. Es dentro de ese contexto que nosotros nos movemos. Pero qué somos nosotros sin un contexto... No somos nada más que individuos. Lo más grandioso de la creación es una fórmula recursiva de existencia. Por eso dicen por ahí: "Dependerás del prójimo como de ti mismo". Nuestra sociedad nos define. Es fin de año y el año se lleva con él a algunos mortales: quizá al segundo, quizá al tercero.

Ya me veo en el 2000, añorando todo aquello que dejé para siempre. Una vida entregada a una causa aún incierta. Una promesa jamás concretada en palabras. Un pacto de sangre, de almas. Una entrega al lado más desconocido del ser humano. En el dos mil (dos mil, dos mil, dos mil... ¡qué grandioso suena!) los biólogos y psicólogos podrán ayudarnos a entender ese lado desconocido de los mortales. "Cómo demonios funciona mi cerebro", pensaré en el 2000, añorando todo aquello que dejé para siempre.

Ya me veo luego de 5 años, de regreso en casa, con "la situación" bajo control. Todo irá bien. Veo felicidad luego de 5 años. Veo a algunos de ustedes ya casado y con hijos (risas). Todos han pensado en eso y nunca nadie se vio a sí mismo en esa situación. Quién será el que nos dé la sorpresa... En realidad puede ser cualquiera, pero pensamos siempre en que será cualquiera de los otros, excepto uno mismo.

Ya me veo luego de 10 años, de regreso en casa, esta vez para quedarme. Todo irá bien. Veo felicidad luego de 10 años. Veo a varios de ustedes obesos y con poco pelo (risas). Todos han pensado en eso y la gran mayoría lo desea, en silencio, en secreto. Esa no será una sorpresa... Eso será "la vida", porque "la vida" se vive de esa forma. Así está escrito y así lo demanda nuestra sociedad. Porque nuestra sociedad siempre nos define. Todo esto entre comillas.

Es fin de año y el año se lleva con él a algunos mortales: quizá al tercero, quizá al... tercero. Para mi suerte, el año que se va se olvidó de algo importante. Puede que te lleves al tercero, a aquél que se mantuvo voluntariamente exiliado en el tiempo, oculto en los ochenta. Llévate todo lo que desees, año que se va. Total, los pactos de sangre jamás podrás romperlos. Tampoco los de almas. Hoy, año que se va, a puertas de tu partida, olvidaste que este diciembre tiene luna azul (*), por lo que esta noche ella se volverá a asomar, llena y radiante, para reclamar por lo que en mayo le prometí, hace 10 años. Llévatelo todo, que ahora le toca al número cuatro.

El primero de la pandilla

Hoy gira por aquí la sensación de que realmente
el hombre es un pequeño ladrón del tiempo.

Está Héctor parado aquí, luego unos pasos más allá, luego
en medio de sus callejuelas, luego entre las nuestras y

luego

ya no está más.



Héctor sale victorioso luego de robarle a la vida
de todos
un poco de

tiempo.




Puede robarle al rico y al pobre,
al no muy rico y al muy pobre,
y a todos les robará el tiempo y el corazón.




Héctor vuela
desde lugares remotos y lleva consigo
todo aquello que
ha adquirido en sus miles de años de existencia.



En un abrir y cerrar,
en un cerrar y abrir de ojos,

Héctor ya se ha ido.




Te ha robado el alma al mirarte a los ojos;

te ha robado el tiempo al cruzarse por tu camino.



Siempre irá rondando

por ahí,

robando todos los corazones que encuentre.




Héctor fue el primero de la pandilla que
tuvo que


morir*.




Tenía un arma en la mano,

siempre.



Tonto muchacho.

_______________
* «El primero de la pandilla en morir» - Steven Morrissey

El mal me gruñe bajando porque arriba cantan

Primero el suelo
luego el (primero el suelo
______ luego el (primero el suelo
______ ______ luego el (primero el suelo
______ ______ ______ luego el (primero

El mal está rondandondandondandondando

Me dijo ayer de madrugada
que habías perdido un
ojo

Hoy gruñe pero un poco más temprano
+y ya no hayah on ay y-
pan de gallo para nadie

Se nos acuestan las mandíbulas
tras los correteos presurosos
de las manos multitudinarias
b o baldes
a d
j n
a e
n i
d b
o u
y s

Porque sino cómo pues vecino
se van contra su casa y luego
...................uno qué hace

Se escapa por la ventana
desde allá arriba de Lima
yvaadar
primero al suelo

Quién será entonces ese rey de reyes al que le cantan allá abajo
que pueda venir a recoger mi cuerpo y cerrarme los
+sojoojos-
por respeto al muerto

nuestras manos nunca van bailando igual

el esquema que surge de nuestras mentes _ nos libera
Por estosinstantes en los que las prisiones.van muy llenas
y yanoay nada masque decir que yanoay nadamas que decir

mis manos se defienden dellas missmas

hoy no tengo dinero. debo caminar. caminar. caminar,,,
Me revienta la vena de la frente debido ala sana envidia
no se vayan a robar tu convertible""
por aqui nunca! vienen convertíblés
y nunca se estacionan
porque nunca vienen( )
y si vienen
nunca se estacionan
porque desaparecen
y después _ya no vienen

ire a tu fiesta vestido de rockstar
y ba_ilaremos reguetón
mientras el salón va tomándole fotos
a los que van .van- tomándoSe la cebada
o la presión arterial
porque olvidaron su; úlcera

el efecto de las doncellas_aladas( )
sobre la comida sazonada;
puede molestar a las abuelitas;
y al final nunca llegan a encontrar
la sandalia adecuada -> VOID( )
y lechan la culpa al periódico
de su mala puntería
ya estoy vieja, dicen
dile a tu padre que mande a fumigar
dile a tu hijo que bote la basura
guarda la comidala congeladora
pero quítale las moOscas
y las doncellas aladas se van
bailando por la ventana
guarda la comidalacongeladora
pero quítale las mOoscas
y las doncellas aladas se van
bailando por la __.ventana
a la casa de la vecina evangelista

lo que usted necesita ,,señor gobernador
es un empleado que le compre las galletas
igual que la gordita diplomática
a ella le guusta follar
en los sillones de las embajadas
y le gusta que le compren/las galletas
para comerlasmientras trabaja
en su oficina _de miraflores
trabajasus novios italianos
para que le manden euros
y pueda comprarse
más galletas
y follarse.
más embajadores

Infsamnia 3

A veces mi tan rezada tolerancia se me desvanece.
Será que a veces uno debe expulsar todo eso que lleva guardado, para evitar sobrecargas.
Dejé pasar demasiado tiempo. La sobrecarga era inminente. La descarga generó un arco de alto voltaje que incineró todo lo que encontró a su paso, sobretodo al final.

Desde que llegaste has puesto la mirada sobre ella. Me sorprendió que pidas que esta vez no apague la luz. Luego pude entender que querías verla mientras arañabas mi espalda. Creí que no dirías nada, pero al final, luego de recuperar el aliento, por fin te animaste a mencionarlo: «Se ve demasiado real, es perfecta». Logré hacerte creer que tuve una vida pasada como escultor y que aquella pieza era la única que conservaba de esa vida. «Se llama La divina del silencio», te dije. Me creíste. Traté de imaginar lo que estaría pasando por su cabeza en esos momentos: ¿habrá notado que la observabas todo el tiempo? ¿Y si se le ocurría volver a hablar? Morirías de un infarto. Pensé en tu muerte y llegué a la conclusión de que por primera vez en mucho tiempo no quiero que eso suceda. Será que tu parquedad me hace muy feliz. También será por tu desinterés. También por tu piel canela. «Chica canela, canela; chica canela, delgada».

Son las diez de la mañana. Te levantas y vas por un café bien cargado y un cigarrillo. Eliges al azar uno de tus discos rotulados como «cortavenas» y activas el modo aleatorio después de colocarlo. Inicias tu día de acuerdo a la primera canción que te haga suspirar. «Living is easy with eyes closed, misunderstanding all you see; it's getting hard to be someone but it all works out, it doesn't matter much to me». Quizá sea mejor que nunca sepa tu nombre. Quizá sea mejor que jamás te deje ir de mi lado. En verdad no podría saber cómo salir de ese dilema así que decido no hacer nada. Terminas de soñar con los campos eternos de frambuesa y me dejas uno de esos besos dulces e infinitos luego de un «hasta pronto». Veo desde mi ventana cómo te alejas, cómo te vas desvaneciendo a cada paso, entre la niebla matutina, y así como tú y tu silueta, también se va desvaneciendo mi cariño hacia ti, que cuando estabas a mi lado te amaba tanto, que cuando te despediste te quise retener, que cuando cruzaste la puerta ya te extrañaba, que cuando bajaste el único escalón apenas podía recordar tu rostro, que cuando caminaste por el jardín sólo me quedaba un recuerdo de tu aroma, que ahora que volteaste a la esquina he vuelto a olvidarme de ti.

Te convertiste en lo que siempre serás desde ahora que ya no te recuerdo porque cada vez que vuelvas a mí lo harás como una silueta o como una sombra entre la niebla. Yo voy viviendo varias vidas medio desvanecido entre los mismos corredores añejos, igual de volátil ante el aire, ante el sol y ante la luna. Nuestros encuentros serán siempre clandestinos y todos tan caóticos como nuestra misma naturaleza. Somos niebla y sombra entremezclándose, nos volvemos un ente inexplicable que cada vez que nos dejamos abrazar por la noche nos dispersamos por todo el universo, podemos estar en cada rincón de él y en ninguno a la vez. Ya no estamos, ya no somos, existimos de alguna extraña manera pero sin identidad, y después de dejar nuestro rastro en cada una de las esferas celestes, nos contraemos, absorbemos todo de vuelta, como un agujero negro, y condensamos toda la energía disipada en dos intentos de existencia paralela que se dicen «hasta pronto» y se olvidan hasta la próxima luna llena.

Entradas relacionadas: Infsamnia 1, Infsamnia 2


Moebius


...siento que pienso que siento que pienso que...


Hay días en los que estoy del todo ocupado. Actualmente, mi principal actividad es la de estudiante universitario. Delimitando mi existencia de ese modo, mis días ocupados son esos en los que tengo clases casi todo el día. Apenas hay tiempo para dar los últimos toques a un par de trabajos, comer algo, ir al baño y viajar en micro, nada más.

Hay días en los que tengo un poco de tiempo libre para vivir. Entonces puedo pensar. Trato de pensar siempre. Si no lo hago, siento que dejo de existir. Será que Descartes me tatuó su frase célebre en el cerebro para no dejarla de lado jamás.

Me gusta pensar, pero no siempre pienso sobre lo mismo.

Hay días en los que pienso sobre soñar y me gusta soñar.

Hay días en los que quiero cambiar el mundo y matar al monstruo.

Hay días en los que no quiero cambiar nada ni matar a nadie.

Hay días en los que pienso sobre mi futuro, siempre tan incierto. Estos días son muy escasos porque ya me he estado dando cuenta que nunca llego a nada.

Hay días en los que pienso sobre mi pasado, siempre tan nostálgico. Estos días aún abundan y los detesto porque siento que son ataduras.

Hay días en los que pienso en mis instintos. Pienso que el hombre de hoy sigue siendo un animal, entonces me comporto como tal y eso... está bien.

Hay días en los que pienso en los ángeles. Siento que el amor está en el aire. Siento que los colores son más vivos. Pienso que me engaño a voluntad propia y eso... está bien.

Hay días en los que pienso en morir. A veces me gusta estar triste, entonces escucho música melancólica y trato de sentir cosas que no he sentido antes. A veces aparecen revelaciones misteriosas y entonces comprendo la vida un poquito mejor. Por otro lado, a veces estoy triste sin quererlo (detesto esos días). Entonces, escucho metal o veo alguna comedia y todo se arregla.

Hay días en los que pienso en metafísica. Estos días no son tan escasos pero trato de que así sean, porque siento que tampoco llego a nada.

Hay días en los que pienso en mi presente. Veo mis manos, me veo al espejo, siento que me conozco y ya no me conozco luego de dos segundos, porque cada vez soy distinto. Siento que soy un camaleón, pienso que no hay días sino épocas, y que soy diferente en cada época. Siento que he vivido varias vidas y que muero cada vez que me canso de vivir una de ellas. Siento que necesito nacer cada cierto tiempo para volver a descubrir el mundo o quizá reinventarlo una y otra vez. En todo este proceso siento que los lugares conocidos se me hacen extraños, siento que camino por un lugar en el que ya he estado antes pero no logro reconocerlo, siento que mis amigos ya no son mis amigos y siento que a mis nuevos amigos ya los he conocido antes en alguna otra vida, siento que conozco a todos ellos y que igualmente no los conozco y que luego de esta época no los volveré a ver bajo ese cuerpo, pero nos volveremos a encontrar sin reconocernos y nos volveremos a conocer, así como siento que he vuelto a conocer a Diana, aquella a quien tanto quise alguna vez, y siento que ella también me ha reconocido quizá inconscientemente, y ahora que ha vuelto a quererme le cuesta tanto aceptarlo porque ahora tiene una vida propia, pero yo también tengo una nueva vida propia en esta época y también me cuesta aceptar que me he vuelto a enamorar de la misma persona en un cuerpo distinto, siento que debo morir otra vez y volverla a conocer sin que ella lo sepa, sin que yo lo sepa; quizá ahí, al tercer intento, podamos vivir juntos y ya no habrá ni un viaje que nos separe, ni un antiguo amor que nos distancie. Pienso en todo esto y siento que luego de dos segundos ya no me importa, porque Diana ya se esfumó, porque ya se posó sobre algún otro ángel y entonces siento que quiero a ese nuevo ángel. Mientras pienso en mi presente, todo él se convierte en pasado y entonces se vuelve todo tan nostálgico, más que el pasado anterior, porque este nuevo pasado se me ha esfumado sin siquiera poder vivirlo, entonces se me hace cada vez más odioso y lo detesto más porque sigo pensando que es una atadura. Entonces pienso que debo de liberarme de las ataduras y debo comenzar a caminar otra vez, por enésima vez, porque no quiero llegar tarde. Entonces pienso que mejor ya no voy a pensar y quizá Descartes aparezca frente a mí en un nuevo cuerpo y me diga que si ya no pienso luego ya no existo y entonces dejaré de existir para que todo lo que ya he creado, todo lo que ya he vivido, todo lo que ya he escrito aquí, deje de existir también, o quizá muera conmigo. Entonces y sólo entonces, podré existir otra vez.

Esta vez sí podemos

El amor cuando quiere matarnos en vida, llega sin avisar. No pretendo definir el amor; no pretendo decir que sé cómo es, cómo se viste ni cómo se peina. Cuando me preguntan qué es, doy un honesto «no sé». Es que, en verdad, creo que no es posible describirlo; al menos, no con palabras. Quizá con ejemplos podría acercarme a conocerlo, pero serían unas cuantas pinceladas en ese lienzo infinito del que ya no quiero referirme, porque ¿para qué pintar algo que quiere matarnos en vida? No tendría sentido dar ejemplos. Tampoco sería suficiente representarlo mediante imágenes; de ser así, tendría que desarrollar todo un tratado semiótico, y mi biblia del entendimiento personal sobre lo semiótico todavía tiene muchas páginas en blanco.

Me presento aquí, entonces, completamente desvalido: sin definiciones, sin ejemplos, sin imágenes... pero sí con muchas, demasiadas, contradicciones; porque es lo más preciso para este tema tan contradictorio. Entonces, como primera contradicción (y es la única que voy a enumerar), quiero dar un ejemplo de lo que es el amor cuando quiere matarnos en vida.

Como siempre, llegó sin avisar. Si hubiese avisado, ahora contaría con una genial imagen para ilustrar un poco más esta historia; pero no avisó, por eso la imagen resultaría muy poco ilustrativa, muy poco clara, osea bastante oscura.

Llegó también en un muy mal momento para ambos implicados (esa es otra de sus características perversas y habituales), y aunque las complicaciones sean del todo diferentes, son complicaciones al fin y al cabo y hay que tenerlas en cuenta.

En este punto de la historia, el ejemplo ya perdió su razón de ser, así que ya no viene al caso mencionarlo. Sería absurdo seguir comentándolo: cuando el ejemplo pierde su razón de ser, se transforma en chisme.

En este punto de la historia, es preciso comenzar a contarla (contarla, la historia).

Es como (este también es un ejemplo y otra contradicción, pero ya no está enumerado [el ejemplo {ni la contradicción (no está enumerada)}]) si cayese un meteorito sobre el planeta de la relativa estabilidad emocional que tiene cada uno en el universo del alma humana. Todo, incluso el tiempo, se hace incongruente e impredecible. Uno comienza a vivir y a morir cada quince minutos: naces y mueres y vuelves a morir y luego naces tres veces y así hasta que dices: «Ya, que el tiempo lo diga todo» y luego te mueres. Después te mueres otra vez.

Llevo siete días tratando de encontrar una solución al problema que no he mencionado aquí (pese a ser lo más importante para un mejor entendimiento [por parte de ustedes —el detalle es que no quiero que tengan un mejor entendimiento de esto; con lo que les digo, basta—]) y puedo decir que ya he pensado en todo. He tratado de devolver el fruto prohibido al lugar en el que estaba, he tratado de borrar mis huellas, disimular la mordida que le di aquella noche, quitarme el sabor de la boca... pero todo ha sido en vano. No he podido hacer nada de eso; aunque, sinceramente, creo que no he querido. ¡Cómo querer quitarme ese sabor de la boca! ¡Habría que estar loco!

Pero la conciencia no ha dejado de torturarme. Es cierto que he estado buscando soluciones, pero cada una resultaba ser una nueva complicación, lo que implicaba otras mil muertes sucesivas.

Pensar, pensar, pensar.

«Yo no reniego de lo que me toca, yo no me arrepiento, pues no tengo culpa», cuánta razón le he dado a esos versos y se la sigo dando, pero cuán poco me ayudan ahora. Sigo inventando soluciones y sigo creando conflictos externos e internos. «¿Cuántas veces debemos morir?, ¿cuántas veces más debemos resistir?». Pensar. Tiempo. Solución entonces conflicto entonces morir y esto ya parece un melodrama.

Mencioné que era un mal momento. Las complicaciones se volvieron a manifestar y esta vez con más fuerza y varias al mismo tiempo. El entorno ya era insoportable.

«Me voy de aquí».

Aislado, nublado, bastante perturbado y completamente desanimado, busqué una última solución al problema ese del océano en el vaso. Porque creo que en realidad sabemos que es un vaso, pero sólo lo sabemos cuando estamos afuera. Desde adentro, es un océano, y nada ni nadie podrá hacernos pensar otra cosa mientras estemos adentro.

Ahí entonces, sobre una banca vieja, me quedé buscando formas en la arena, tratando de relacionar el camino de las hormigas con lo que me pasa, buscando «la respuesta» en las cosas nimias. Estuve un tiempo, unas horas, unas cuantas vidas más; así, en el ático, en las sombras; así, hasta apagar el último cigarro y soltar mi última frase.

«No puedo».

Apenas dije lo que dije, el entorno adquirió un brillo propio. Ahora veía la respuesta en todas partes. Sí, «la» respuesta. Ahora los granos infinitos de arena y las filas interminables de hormigas me decían exactamente lo mismo. Lo que estuve viendo ahí eran mis pensamientos, regados por todos lados; mis pensamientos caminando uno tras otro, llevando cada uno un pedazo de coherencia, quién sabe para qué.

No dejó de sorprenderme lo que acababa de pasar. Tuve que darme por vencido, tuve que resignarme, tuve que dejar morir el orgullo, para que el universo y toda su grandeza puedan revelarme lo que estaba buscando.

La respuesta era, precisamente, que no hay respuesta. No hay forma en la arena: hay mil formas y a la vez ninguna. No hay final en la fila de hormigas: inicia en donde termina, inicia con cada hormiga.

Aunque esto parezca ilógico, es completamente coherente, ya que hablamos de contradicciones.

Cuando se trata del amor cuando quiere matarnos en vida, lo mejor es no pensar, porque mientras uno más piense, más se aleja de lo que busca. Las respuestas ansiadas, las honestas, las que andamos buscando, en realidad vienen solas, cuando realmente deban venir.

Y lo mejor de todo esto es que no hubiera llegado a esa conclusión (de que lo mejor es no pensar) si no hubiese pensado tanto en ello.

Infsamnia 2

A veces mi tan rezada tolerancia se me desvanece.
Será que a veces uno debe expulsar todo eso que lleva guardado, para evitar sobrecargas.

Vamos bajando y su presencia se va opacando por tus ojos y tus ocelos. Tu brillo inmenso al sonreirme hace que su voz se desvanezca por completo; y ella, al vernos en beso, estira la boca una vez más e inicia su vuelo de mosca; y luego de un par de vueltas se muerde la lengua y se convierte en rata: huye como siempre hacia su alcantarilla y en segundos desaparece y yo ni cuenta; yo ni cuenta, porque estoy absorto, porque escucho tu voz y luego veo tus labios carnosos y orientales y entonces siento que floto; pero necesito concentrarme en ello únicamente, pues las cosas que dices son todas tan estúpidas... Evoco en mi mente una perilla y te bajo el volumen, poco a poco, despacito, hasta apagarlo todo; luego busco, en mi mente también, en el ático, la banda sonora de esta escena fantástica y consigo Viento: «Préstame tu peine y péiname el alma, desenrédame fuera de este mundo, dime que no estoy soñándote, enséñame de qué estamos hechos»; te veo y veo el brillo de tu nariz y canto para mis adentros y susurro de a pocos y pido que se detenga el tiempo y que nos lleve el viento sólo a los dos y que pueda tocar tu cuello otra vez con la excusa de tocar tus plumas y que vuelvas a soltar esa risa nerviosa y eterna, que ocurra todo eso una y mil veces pero no hables, por favor no hables o no te des cuenta que tengo tu volumen en cero y sigue moviendo los labios y regálame tu boca y tus ojos para siempre, tu boca y tus ojos para siempre, para siempre. «Para siempre, para siempre...» y yo sigo flotando. Luego de unas cuadras, un golpe me hace despertar y vuelvo a escuchar tu voz y el zumbido de las moscas, vuelvo a entender lo que dices y el brillo de tus ojos enormes se va opacando con cada palabra y tus sonrisas y tus cabellos van cambiando a escala de grises uno por uno, uno por uno, uno por uno hasta que te conviertes en piedra y siento que sigo escuchando tus estupideces y entonces me siento feliz de que estés muerta y que tu belleza se conserve en la roca: así de fría, así de gris, así de eterna, así sin decir nada. Entonces te puedo decir que me gusta cuando callas porque estás como muerta y tu voz no me jode y entonces siento que te quiero.

Infsamnia 1

A veces mi tan rezada tolerancia se me desvanece.

Buen humor. Sonriente. «Acércate», te digo con mi actitud. Hace tiempo que no hablábamos. Me siento muy a gusto preguntándote sobre cosas cotidianas y triviales. Me siento muy a gusto contándote sobre mis días de no hacer nada. Me alegra verte otra vez y todo va bien. Entonces veo tus gestos. Tus putos gestos. Sobretodo esa manía tuya de estirar la boca luego de decir algo, como disculpándote por lo dicho. Estiras la boca una y otra vez. Estiras la boca y me invade la morbosa idea de clavarte un lápiz en la cara. Pero te sonrío. Me hablas y recuerdo ahora tus ojos nerviosos y esquivos, tu mirada brillante y vacía, oculta en la nada; me hablas y el miedo se te va desparramando por las pupilas. Juego con mi lápiz en la mano y ahora le sonrío a mi idea macabra. Ya no te escucho y tú ni cuenta. Y resulta que despierto y noto que estamos solos, que todos ya se han ido; y a la vez noto que mi lápiz está muy bien tajado y vuelvo a disfrutar de mi idea. La disfruto hasta que tu lengua se hace presente: me recuerda que le debo un duelo a muerte, como el de cuando nos conocimos. Pero no. No era un buen lugar para matarte. Sigues jugeteando con la lengua, va bailando sobre tus surcos y sigue reclamando a la mía sobre ella y tú ni cuenta. Sigues hablando y tus hormonas se siguen desparramando por tu lengua, como tu miedo lo hace por tus pupilas. Entonces recuerdo tu doble moral y reafirmo mi promesa pasada: no te quiero con las venas cortadas en la puerta de mi casa otra vez. Guardo mi lápiz empapado. Guardo mis deseos empapados. «¿Nos vamos?».

Diálogos - Parte II


«Y el mayor bien es pequeño»



- Por cierto, ahí está.
- ¿De dónde salió? ¿Y cómo hizo para entrar?
- No sé, y eso que ni siquiera la conozco. Sólo de vista.
- Debió haber venido con alguien, tendrán algún amigo en común, quizás.
- Sí, dos amigas. Me sorprende que esté aquí. Me sorprende, me alegra y me asusta.
- ¿Por qué te asusta?
- Si está aquí es porque yo la he traído, y si yo la he traído es porque estoy involucrando mucho.
- ¿Tú la has traído? Pero, ¿no que no la conoces?
- Sólo de vista pero igual la traje, por eso me asusta. Ni la conozco y ya estoy involucrando mucho. No quiero obsesionarme.
- ¡Entonces sí es tu María Iribarne! Jajaja.
- Espero no terminar igual que Castel.
- No, no creo. Castel era un caso extremo; así fue desde el inicio.
- Desde la primera frase que le dijo, cuando logró encontrarla.
- Claro. Esas cosas sólo pasan en las novelas.
- ¿Escritas y televisadas?
- Jajaja. Sí, en ambas. Aunque no haya punto de comparación, pero sí.
- Aquí viene a despedirse.
- Yo tampoco la conozco, ¿por qué diablos está acercándose? ¡Y sonriente todavía!
- ¡Y qué sonrisa! Ya he cruzado algunas frases con ella esta noche. También te la he presentado.
- Te has pasado toda la noche hablando conmigo. ¿En qué momento has hablado con ella?
- Yo qué sé. Estas cosas suelen ser así de confusas.
- No recuerdo que me la hayas presentado.
- ¡Así fue!

(ya con ella)
- Chicos, ya me tengo que ir, la pasé muy bien. Gracias por la invitación. ¡Cuidense!
- ¡Cuidate también! ¡Adiós!
- Hey, gracias por venir. Me gustó mucho conocerte.
- ¡A mí también! Gracias otra vez. ¡Nos vemos!
- Nos vemos.
- Chau.

(ya sin ella)
- ¿Viste?
- Estaba a punto de preguntarte lo mismo.
- Carajo, hasta yo me di cuenta.
- Entonces no son sólo ideas mías. ¡Genial!
- Creo que fue bastante obvia: los ojos le brillan de otra forma cuando te mira.
- También creo que quiso que lo notáramos.
- Así parece, pero sigo sin entender cómo la conocimos.
- No me preguntes, yo ni idea tengo de cómo llegó aquí. ¿Notaste que no hay nadie más? Se supone que están todos en algún lugar de la casa, estamos asumiendo eso, hasta se siente el bullicio; pero en realidad no hay nadie.
- Es una fiesta y se escuchan las voces. La casa está repleta.
- Sí, pero no hay nadie. ¿Acaso reconoces alguna voz?
- La verdad, no.
- Pero sabes quiénes deben estar.
- Sí.
- Y también sabes que no puedes ir a ver.
- Lamentablemente no puedo ir a ver. Siempre pasa lo mismo: quieres correr y no puedes, quieres volar y no puedes, quieres gritar y no puedes.
- Ahora que lo mencionas, hubo una época en la que sí podía volar, pero temía chocarme con los cables del alumbrado.
- Jajaja. Tú siempre tan realista.
- ¿Crees que lo hacía a propósito? No era nada agradable saber que podías electrocutarte en cualquier momento; y lo peor es que no importa qué tan alto pudiese estar volando, a toda altura habían cables.
- Al menos podías volar. Yo nunca pude.
- ¿Pero lo intentabas?
- Claro que lo intentaba.
- Si lo intentabas entonces es porque sí podías. Freud diría que es porque te sientes atado por algo y eso te impide volar.
- ¿Freud? ¡Por favor! ¡Freud decía que los fumadores son faloadictos en potencia!
- Jajaja. Creo que exageraba algunas veces, pero lo de las ataduras suena más convincente.
- Puede ser. Igual no puedo volar.
- Lo que dicen también es que nunca se puede percibir olores.
- Mmm...
- Bueno. ¿Notaste que, ahora que se fue, todos los demás desaparecieron?
- No lo había notado. ¿Dónde estamos ahora?
- Parece que es su casa.
- Tiene cuatro camas en su cuarto. Qué raro.
- Este es el cuarto que me dieron cuando estuve en Ayacucho.
- ¿Estamos en Ayacucho?
- No. Estamos en su casa, en Lima. Su cuarto se ve como el que me dieron en Ayacucho, pero en realidad es su casa.
- Jajaja. En «realidad».
- Jaja. Sí, en «realidad».
- Mira, acaba de aparecer en la cama de allá.
- Ya la vi. Es ella.
- No hay duda.
- Ya es tiempo entonces. Ahora me acercaré y hablaré con ella; y sabré que tú estarás aquí pero en un rato desaparecerás.
- Así tenía que pasar.
- Puedo escucharte pero ya no puedo verte.
- Así tenía que pasar. Antes de terminar con todo esto, respóndeme algo.
- Pregúntame.
- ¿Por qué esta vez no notaste la diferencia?
- Porque esta vez no hubo diferencia alguna.
- Pero, ¿y el aparecer y desaparecer?, ¿y los tiempos discontinuos?
- Todo eso es normal aquí.
- ¿Entonces eres completamente consciente de estar aquí?
- Completamente, no; eso sería imposible. Pero puedo decidir. La capacidad de decisión es algo que pocas veces acompaña a uno en estos casos.
- Pero sabes que es una ficción.
- «Un frenesí, una ilusión; una sombra, una ficción». La verdad no lo sé. Este sueño es demasiado real.

Fluido rosa en las venas

Barco viejo, distante en el horizonte, vienes por momentos, me hablas y tu voz no me toca, enséñame dónde te duele, no hay dolor, no hay dolor, me haces reír, me haces flotar, navegar navegar, flotar y navegar en medio del silencio, en medio de la nada, estoy sentado frente a una pared blanca, pido permiso para tocarla, me comunico con ella, siento su atmósfera, soy su atmósfera, no quiero invadir, no pretendo hacerlo, estoy en ella, estoy al borde, soy el centro de tus silencios, soy el extremo de tus gritos, entonces vienes y me desgarras las entrañas, no hay nadie en casa, detente, pides ayuda por mí, pido ayuda por ti, adiós mundo cruel, coros celestiales, me haces flotar, navegar, flotar y navegar con esa voz, con esos coros celestiales, no me dejes ahora, el show debe continuar, total es sólo otro ladrillo en la pared, año tras año y tu voz no me toca, o me toca por momentos, y puedo serlo todo, y en un instante soy nada, ante todo contra mí, contra todo ante mí, ¡oye tú!, ¿oíste eso?, vienen por ti, vienen por todos, por todos lados, vienen por ti, por ti, vienen, es tu culpa, es tu fin, disparen, a todos lados disparen, al judío, al cristiano disparen, al terruco, al pituco disparen, humanidad desesperante, seres decepcionantes, soy el centro, soy el borde, soy un simple espectador, córtame las venas con papel, con metal, con una señal brutal, siente la sangre, corre como en el infierno, corres tú, corre la sangre como en el infierno, sácame de esta isla sucia y sombría, desnuda y solitaria, el mar es la gente, la gente es el mar, el grito es del mar, el silencio es de la isla, el mar es el infierno, corre sobre el mar, la isla son tinieblas, una palmera, un coco, un mono, una botella, una señal, una mísera señal, señal de coincidencia, no pretendas armar una historia infinita con una señal, con una botella, con un mono, con un coco, con una palmera en las tinieblas, con un barco viejo, distante en el horizonte, que viene por momentos, que me habla y su voz nunca me toca, barco viejo, le muestro dónde me duele, y el barco deja de flotar, y el mar es la nada y la isla lo es todo, entonces, me elevo unos centímetros del suelo, entonces mi cuerpo se convierte en vapor, vapor de barco, vapor de mar, vapor de isla, me confundo con el centro del universo, con el borde del universo, estoy inmerso y a la vez distante, entonces se desvanecen los espacios vacíos, madre, no me dejes ahora, entonces sabes que lo único que tienes que hacer es seguir a los gusanos, uno dos, uno dos, marchando, uno tres, uno tres, marcando, nadie contesta, no hay nadie en casa, uno dos, uno dos, marchando, gritos, gritos, gritos como golpes gritos, ¡detente!, ahora el piano, el trombón, las trompetas, ahora el juicio, los pasos del juez, uno dos, uno dos, este hombre fue descubierto, mi señor, mostrando sentimientos, mi señor, es inaceptable, se ha refugiado por años tras una pared, mi señor, está distante, está loco, juguetes en el ático, está loco, mi señor, grande sea tu voluntad, llamen a los testigos, no hay nadie en casa, llamen a los perseguidos, a los sentenciados, a los ultrajados, a los olvidados por el miserable, a los fusilados, a los judíos y a los cristianos llamen, a los terrucos y a los pitucos llamen, a la humanidad entera, humanidad desesperante, a los seres decepcionantes, a sus sonrisas falsas, todos ellos gritan, todos ellos gritan, están de acuerdo, mi señor, que derrumben la pared, mi señor, que derrumben la pared, que derrumben la pared, que derrumben la pared, que derrumben la pared, que derrumben la pared, que su cuerpo estalle, que su razón estalle, pero su razón es vapor, vapor de barco, vapor de mar, vapor de isla, su cuerpo es el centro de todas partes, su razón es el borde, su razón se ha perdido, mi señor, no hemos encontrado rastros del cuerpo, ¿estaba aquí?, claro que sí, encerrado, aislado, a dónde habrá ido a parar ahora, mi señor, se ha esfumado, está extraviado, se ha librado, o quizá liberado, de las bombas, de sí mismo, de su cuerpo, de su razón, porque no hay razón para sentirse bien si no hay sensibilidad, porque se declara a sí mismo como un ser confortablemente insensible, se ha evaporado, estaba encerrado pero libre, aislado pero rodeado, en la isla pero en el mar, en el borde pero en el centro, ahora se ha librado, o quizá liberado, de la muerte, de la risa miserable, de la vida tormentosa, del odio, del prejuicio, de la intolerancia, de la superficialidad, de la emoción, del sentimiento, de la piedad, del hombre, de mí, de usted, mi señor.

Los días y las sombras

Llevabas descansando mucho tiempo. Ahora regresas y, si lo haces, es porque estás buscando algo, o porque pretendes demostrar algo. Sentiste "good vibrations", sentiste una honesta "smile" y temiste por tu existencia. Tus gritos están basados en el miedo. Eres completa contradicción: sabes que si te expones, te matarán, pero quieres vivir y sales a gritar que quieres vivir.

Es cierto, quizás aún no tenga la fuerza para matarte, quizás te alimentes de cada gota de virtud que yo pueda asimilar y luego la transformes en maldad, en pesimismo, en muerte, en "darkdays". Tienes la habilidad de valerte de mis mejores armas para autodestruirlas. Puedes hacer todo ello, pero no puedes obtener nada si yo no te doy nada. Me necesitas, necesitas de mi racionalidad para tu irracionalidad, y ese es tu punto débil. Debes saber, pues, que yo también puedo asimilar cosas de ti, así que deja de joderme, deja de usar toda tu industria para engañarme siempre, deja de hacerlo o suspenderé mi juicio hasta -ya que no puedo matarte- volverte a dormir.

cantemos verdades

tipejos piden por ahi cantar verdades... bueno, cantemos verdades entonces.

te voy a cantar la verdad sobre los hombres. realmente crees que vale la pena luchar por ellos? miralos, mira como estan felices en su ignorancia, absortos en sus asuntos triviales, jugando con su miserable tiempo y su miserable vida, y buscas crear una conciencia para ellos, pero ellos no quieren una conciencia, asi se la regales, la miraran con curiosidad y si les gusta la tendran de adorno en su mesita de centro, los hombres no estan preparados, no han nacido para mas que ser hombres, y los hombres son necios por naturaleza, son traidores, son egoistas, son felices asi. crees que los actos de los hombres provienen de alguna virtud? esas son puras mascaras, los actos de los hombres provienen de su egoismo, su egocentrismo y su lastima por los demas, a los que nunca consideran iguales a ellos, aunque lo digan mil veces al dia. sabes la definicion de egoismo? egoista es aquel que piensa en si mismo antes que pensar en mi. para que exista el egoismo, todos deben ser egoistas, y todos lo son. nadie piensa en los demas antes que en uno mismo, y cuando dicen hacerlo, estan alimentando su egocentrismo, siendo caritativos quieren comprarse el respeto del resto, la admiracion del resto, su pedazo de nube en el paraiso, no que que porquerias mas quieren ganarse.

ahora canta conmigo que ya llegamos al coro: siempre es nuestra primera idea saber si tal hombre puede sernos util para alguna cosa. Si no nos puede servir, ya no tiene ningun valor.

Lo siento

Pido perdón a todos.

He creado un monstruo.

He creado un monstruo y no puedo matarlo.

No puedo matarlo ni controlarlo.

Sólo puedo esperar a que se vaya.

Pido perdón a todos.

a, me olvidaba

eres frio, eres tonto, no sabes apreciar lo que tienes, tercerdistonto deberias ser, o mejor dicho primerdistonto porque no hay nadie mas tonto que tu, tienes un diamante y lo arrojas al mar porque no sabes como cuidarlo y te cagas demiedo, has sentido las miradas y sabes que todos te lo quieren quitar y si te lo quitaban tu no hacias nada porque eres estupido primerdistonto, en esta vida tienes que actuar y tienes que saber hacerlo. tu no sabes actuar, tu eres una de esas pesimas obras baratuchas que hay por ahi, nisikiera tu propio papel de vida te lo tienes bien aprendido.............. nisikiera sabes hablar
que triste tu vida
me das asco

para el tercero de los estúpidos

tercero, tercero... e leído la historia de tu ridículo seudónimo y dejame decirte que haces bien en mantenerte distante, aquí no harías más que estorbar. sólo recuerda tus últimos encuentros con los humanos: tu siempre tan formal, tan serio y misterioso, puedes resultar interesante a simple vista... pero ke consiguen los que te conocen?? absolutamente nada, solo consiguen agradecerle a su dios el no haberlos hecho como tu, porque ellos creen en dios, recuerdas? tienen una cruz en una mano y en la otra un cuchillo, recuerdas?? y ke pensabas, que los ibas a iluminar, que los ibas a ayudar? que los ibasa salvar? a nadie le interesa salvarse, a nadie le interesa conocer la verdad que les ofreces, es basura, el mundo está bastante bien sin ti. cada vez que me imagino, verte con saco y corbata explicando un cuadro estadistico, diciendo esta es la vida, este es el progreso, y la etica es asi, y la moral asi, y la logica dice esto, y lo correcto y lo incorrecto... me das ganas de vomitar... todo tu rigor al expresarte, tus comas elípticas y tus tildes siempre en su lugar, hay otra coma que no conoces, estupido nerd, el coma etilico, es algo que nunca vas a entender, deberias tenerla en tu diccionario, ese que cargas siempre contigo!!! la vida se hace mas vivible si no piensas tanto lo que vas a hacer, llevas pensando tu vida por mas de 10 años y sigues en la misma mierda de siempre, y sigues soñando la misma mierda de siempre y no entiendes que aqui en esta tierra en este mundo no conseguiras nada porque no eres nada, esa es la unica verdad. sal a la calle y abre los ojos, despierta, camina por las calles, enterate de lo que es un asalto, mira como violan a tu vecina, soborna a los policias, compra billetes falsos a mitad de precio, enterate que el mundo ya esta funcionando sin ti ni tu moral hace muchos años y siempre ha sido asi, siempre lo svillanos han sido grandiosos tan grandiosos que son mas recordados que los martires, porque tienen ke morir jovenes para ser martires, porque no han tenido tiempo de abrir los ojos y hacerse villanos.

quedate ahi tercero, quedate ahi distante y lejos de nosotros, quedate en los ochenta o largate a los cuarenta si puedes y pierdete, no te asomes, no te queremos aqui. caes bien, pero nada mas. tu no encajas aqui.