En realidad, la despedida del año no se dio en diciembre, sino en mayo, cuando los mortales iban de regreso al patio central, luego de la procesión. En los rostros estaba el recuerdo de todos esos años, desde las caídas infantiles en la famosa rampa hasta las meadas post etílicas en las puertas de los dominios de Claret. La despedida fue en mayo, porque en mayo me despedí de quien vigiló los pasos de los mortales (entre ellos, los míos) durante todos esos años, y esa noche, en medio de una multitud que cantaba para ella, prometí aquello que sólo está permitido en los pactos de sangre, en los pactos de almas. El año ya se había ido luego de eso.
Lo que vino en diciembre fueron puros formalismos "por respeto al calendario", pero dentro de esos formalismos estaba todo el peso de lo que comúnmente nos atormenta a los mortales, y es justamente el peso de lo social: es fin de año y el año se lleva con él a algunos mortales: quizá al primero, quizá al segundo, pero en medio de todo esto, ¿qué es lo que debemos celebrar realmente? Es el final de una de las mejores etapas de la vida. Es el inicio de lo enorme y desconocido, de lo infinito, de lo extraordinario.
Diciembre está cargado de finales sociales e inicios de proyectos del mismo tipo. Es dentro de ese contexto que nosotros nos movemos. Pero qué somos nosotros sin un contexto... No somos nada más que individuos. Lo más grandioso de la creación es una fórmula recursiva de existencia. Por eso dicen por ahí: "Dependerás del prójimo como de ti mismo". Nuestra sociedad nos define. Es fin de año y el año se lleva con él a algunos mortales: quizá al segundo, quizá al tercero.
Ya me veo en el 2000, añorando todo aquello que dejé para siempre. Una vida entregada a una causa aún incierta. Una promesa jamás concretada en palabras. Un pacto de sangre, de almas. Una entrega al lado más desconocido del ser humano. En el dos mil (dos mil, dos mil, dos mil... ¡qué grandioso suena!) los biólogos y psicólogos podrán ayudarnos a entender ese lado desconocido de los mortales. "Cómo demonios funciona mi cerebro", pensaré en el 2000, añorando todo aquello que dejé para siempre.
Ya me veo luego de 5 años, de regreso en casa, con "la situación" bajo control. Todo irá bien. Veo felicidad luego de 5 años. Veo a algunos de ustedes ya casado y con hijos (risas). Todos han pensado en eso y nunca nadie se vio a sí mismo en esa situación. Quién será el que nos dé la sorpresa... En realidad puede ser cualquiera, pero pensamos siempre en que será cualquiera de los otros, excepto uno mismo.
Ya me veo luego de 10 años, de regreso en casa, esta vez para quedarme. Todo irá bien. Veo felicidad luego de 10 años. Veo a varios de ustedes obesos y con poco pelo (risas). Todos han pensado en eso y la gran mayoría lo desea, en silencio, en secreto. Esa no será una sorpresa... Eso será "la vida", porque "la vida" se vive de esa forma. Así está escrito y así lo demanda nuestra sociedad. Porque nuestra sociedad siempre nos define. Todo esto entre comillas.
Es fin de año y el año se lleva con él a algunos mortales: quizá al tercero, quizá al... tercero. Para mi suerte, el año que se va se olvidó de algo importante. Puede que te lleves al tercero, a aquél que se mantuvo voluntariamente exiliado en el tiempo, oculto en los ochenta. Llévate todo lo que desees, año que se va. Total, los pactos de sangre jamás podrás romperlos. Tampoco los de almas. Hoy, año que se va, a puertas de tu partida, olvidaste que este diciembre tiene luna azul (*), por lo que esta noche ella se volverá a asomar, llena y radiante, para reclamar por lo que en mayo le prometí, hace 10 años. Llévatelo todo, que ahora le toca al número cuatro.
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31 de diciembre de 2009 a las 16:02
Desde hace un par de semanas estoy intentando escribir un alegato de lo que somos, de lo que intentamos ser y jamás seremos, de aquello que creemos ser, pero que jamás entenderemos.
Pensaba escribirlo de manera irónica, desde alguien que ya ha vivido o algo así, me resultó tan difícil que lo estuve retrasando (en tiempos tan parcos como estos es tan difícil transcribir emociones), preferí jugar WOW, leer blogs amigos, pensar en angustias y soledades, olvidarme de esta responsabilidad por retratarme textualmente en nuestro tiempo.
Apenas lo termine, tú serás el primero en leerlo... porque aunque no lo diga explícitamente... tú también estarás retratado allí.