Llegada la hora ya no había nada más que decir, y es que todo ya había sido dicho días antes, durante esas breves vacaciones que nos dimos al escaparnos del mundo por momentos.
Al final, en la «sala del llanto», en medio de la sinceridad de los abrazos eternos, las lágrimas agonizantes, las palabras de ánimo, las infinitas buenas vibras, en medio de todo eso, quise darte lo que te había prometido, y creo que era lo que más necesitabas en ese momento: una sonrisa.
Porque en verdad no hay motivos para no sonreir, si no he dejado de hacerlo desde ese 3 de octubre que tomé tu mano por primera vez, y porque desde entonces y en todo este tiempo comprendí contigo un nuevo significado de la palabra libertad. Hoy eres libre, tal y como lo soy yo desde que estoy contigo. Es en esa libertad que te marchas y a la vez te quedas, así como yo me voy contigo y me quedo a esperar por ti.
Hoy, a las 00:00 horas, el día comenzó cuando te tenía entre mis brazos. Luego, poco a poco tus pasos hacia atrás y la señal que te hice y que fue correspondida me confirmaron lo que me decían tus ojos húmedos y eternos: ahora sé que tus latidos están al compás de los míos. Hoy, a las 00:01 horas, fue la última vez que vi tu sonrisa infinita. Así comenzó mi día y así terminó luego de un minuto.
El día más corto de toda la vida es el más largo de toda mi vida, y así, en medio de esos juegos del tiempo te recordaré hoy y te recordaré también al amanecer, 3 veces, 15 veces, 101 veces: libre, sonriente y eterna. Así estaré entonces a la espera de tu retorno, aunque en realidad nunca hayas partido.




20 de diciembre de 2009 a las 3:26
Será la espera más larga
y la más corta a la vez.
Libertad en el corazón
y momentos eternos.
22 de diciembre de 2009 a las 20:54
sabes muy bien q me siento insignificante cuando de escribir se trata, y eso es mucho mas insignificante aun comparado con lo q siento por ti, estos dias han sido dificiles pero el recuerdo de todos los momentos compartidos hacen q la espera sea corta y llevadera..aun tengo en mi mente la sonrisa q me regalaste, gracias!!..... todo esto me sirve para saber cuanto te quiero
24 de diciembre de 2009 a las 7:57
Nada más humano* que esperanzarse.
Nada mejor que saber que la espera vale la pena. Felicidades!
¿Feliz navidad? Sí, algo parecido!
Saludos!