Aquella tarde, Sebastian comenzó a pensar que Isabelle ya lo sabía.
Él la había estado esperando. Ella tenía que pasar por ahí, y efectivamente, pasó. Se acercó a él y luego de un cruce de preguntas y respuestas cotidianas, ella lanzó un muy curioso: «¿pero por qué estás justo aquí?»; la excusa de Sebastian fue decir que adentro había demasiada gente. Al oír esto, Isabelle fue de inmediato a comprobarlo: se asomó por la ventana y luego volvió y dijo: «sí, hay gente, pero no tanto, en fin...».
Hablaban sobre música. Sebastian había recordado que alguna vez ella le habló de una muy buena canción. Isabelle lo recordó también, y de inmediato lanzó un muy curioso: «¿cómo es que te acuerdas?»; Sebastian respondió con una cita de ella misma: «como tú dices, si lo recuerdo, es porque es importante». Ella sonrió.
Teniendo como base estas preguntas curiosas, Sebastian cree que Isabelle ya se dio cuenta de todo.
Que alguien, por favor, le diga a Sebastian por este medio, si es que creen que Isabelle podría saberlo todo, teniendo como base esas preguntas curiosas.
Que alguien, por favor, ayude a Sebastian.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



24 de julio de 2009 a las 2:31
Isabelle, asi lo sepa, fingira para que siga lo bonito de esto, Sebastian. Por que si lo sabe o no, ella sonrió. Medita en ello.
26 de julio de 2009 a las 20:02
Sebastián debería ser más directo.
3 de agosto de 2009 a las 23:47
Repito: Un diario público!
Cada tipo de gente..
Ideal: Claro y conciso
4 de agosto de 2009 a las 0:30
Es cierto, fingir y seguir con el juego eterno, seguir con la ilusión eterna...
También es cierto: ser más directo para liberarse de esa sombra, de esa carga de incertidumbre emocional...
Es igualmente cierto: cada tipo de gente... y tú eres una de ellas. Por eso me agradas.
12 de agosto de 2009 a las 17:37
Yo creo que Sebastian ya le dio todas la pistas a Isabelle. Ahora depende de ella...