1, 2, 3, poética y angelical

Todo va de lo más normal, bajamos por media hora: conversaciones cotidianas, bromas de donde suelen venir, y en cierto instante el ambiente se enrarece,

el silencio deja un espacio vacío,
el silencio se deja notar,
el silencio me llama

y cuando lo busco me encuentro con tus ojos, radiantes y sinceros: me regalan tu mirada angelical,

tan profunda,
tan perfecta,
tan eterna;

tanto que se adueña de mi razón y, por un momento,

siento que todo está bien,
siento que puedo sonreir,
siento que escuchas lo que pienso

y me lo haces saber, pues tú también estás sonriendo y, vaya sonrisa... ya la había visto desde lejos, pero

nunca en todo su esplendor,
nunca con tus ojos sobre mi,
nunca para mi,

y justo ahí pude entender el por qué de tu nombre...

Basta con verte sonreir para entenderlo.


Escrito el 4 de febrero del 2008 a las 12:01 AM

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