A la diestra de Dios Padre

He vuelto a ir navegando hasta el fin del mundo, hoy, en un barco de papel ofrecido de tus manos suaves muy suaves manos.

Quizá las montañas dibujadas en el horizonte, el pequeño capitán de la capucha amarilla y los recuerdos evocados a la espera de la diestra fueron necesarios para dejar que eso que se siente se haga sentir; y es que al decir no sé si es el mejor lugar se convirtió el lugar en el mejor, porque el hecho de saber aquello que no se entiende nos permitió dejar de soñar para comenzar a soñar.

Sábado, comprobé que el fin del mundo y la perfección sí tienen una relación.

Domingo, terminaré de asimilarlo.

Lunes, coincide mañana y tarde para hacernos coincidir.

Martes, más allá del fin del mundo, en la isla desconocida, en la ciudad que besa el cielo, y con éste de testigo; ahí y únicamente ahí, en medio de los astros, entenderé que los sueños pueden hacerse realidad sin dejar de ser perfectos. La realidad será el lugar y la perfección será tu presencia, tu presencia conmigo.

Aaaaaaméeeeeeeen.


7 Response to "A la diestra de Dios Padre"

  1. Anónimo escribió:
    4 de octubre de 2009 a las 13:32

    Lo más difícil es romper el hielo, y es así como me siento, porque son mis manos las que se sonrrojan al escribir, porque no están acostumbradas a plasmar mi imperfección,y así de imperfecta he sido, hasta que conocí al navegante que llegó al fin del mundo en el barco que mis imperfectas manos le regalaron.
    porque sólo con melodía ellas pueden escribir, porque esta las hipnotiza , las lleva a la inconciencia y sólo asi se brindan a mí, sólo asi podré decir tambíen que la realidad puede ser el espacio en el que mis sueños se pueden concretar. que las estrellas sean anónimo testigo de este sueño hecho realidad, así como cuando vieron llegar por primera vez al navegante y fue recibido por dos niñas que esperaban el retorno del eterno viaje de sus padres, es así que guiado por un ángel pudo conocer mis imperfectas manos.

  2. José Arroyo escribió:
    4 de octubre de 2009 a las 19:08

    Rompiendo hielos estaremos entonces ambos, imperfectos, paso a paso, en la búsqueda de eso que alguna vez parecía tan lejano y ahora está tan cerca y nos ofrece vida, sueños, realidad, libertad.

    Sí, no hay duda de que fui guiado por un ángel, y no hay duda tampoco de que ese ángel fuiste tú misma: tú misma mostraste las manos sin temor, tú misma me ofreciste un barco y ahora tú misma me permites navegar y navegar, navegar en ti.

  3. Frejya escribió:
    4 de octubre de 2009 a las 23:00

    Ah la!
    qué miedo me da.
    nunca más volveré a darle click a los enlaces de Bolo.

  4. Pablo Villanueva H. escribió:
    7 de octubre de 2009 a las 12:00

    cuidado con los mares---

  5. MoiZés AZÄÑA escribió:
    8 de octubre de 2009 a las 13:13

    La perfección no es ella ni él, ni Ella ni Él. La perfección es un Yo, es todo mundo si se encuentra, si se nace y muere cuando quiere. La perfección es encontrar el Yo de uno mismo.

    AZAÑA ORTEGA

  6. José Arroyo escribió:
    8 de octubre de 2009 a las 19:07

    Sería muy injusto juzgar los enlaces de Bolo basándose solamente en uno de ellos. Igualmente, sería muy injusto juzgar este blog basándose solamente en una de sus entradas.

    Los mares son inmensos e impredecibles. Es cierto, siempre hay que tener cuidado; de todas formas, es genial navegar en esa inmensidad.

    Si la perfección es todo mundo si es que se encuentra; entonces también lo es ella, o él, o ambos. De todos modos, coincido en que la perfección es encontrar el Yo de uno mismo.

  7. Oswaldo Bolo Varela escribió:
    14 de octubre de 2009 a las 18:35

    A de ser muy triste la perfección, cuando la encontremos o la creemos, dejará de ser perfecta. Pero ¿quién dijo que la perfección tenía que ser perfecta?

    Por otro lado, mujer, no es mi culpa que no te gusten mis enlaces... si tú das tribuna a Dúber... bueno, mejor dejarlo ahí. jajaja. =)

    Saludos navegantes y navegados.