Soñar. Escuchar la voz que se derrite por aquello que es completamente ajeno a ti.
Soñar. Experimentar aquellas sensaciones extrañas que te dicen que te jode lo que oyes pero sigues sonriendo, por huevón, por amor.
Soñar. Sentir que tu día se alegra porque una sonrisa lejana te corresponde en la intimidad, sin que nadie se percate de ello.
Soñar. Sonrisas pícaras, prohibidas, esas que nunca se olvidan.
Soñar. Qué más nos queda, sino soñar en un mundo imposible.
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