Aquella voz aún retumba en mis oídos: era mayor, arrugas bastante marcadas y ojos oscuros, cargados de miseria y dolor, que hacían juego con sus labios, casi imposibles de evocar sonrisas. «Si tenemos que usar la fuerza, pues la usaremos. Si tenemos que luchar, pues lucharemos», decía aquella escudadora de los años de la letra que entra con sangre. Un delicioso «calla, terruca» paseó por mi cabeza y me alegró el tan nauseabundo momento (lastimosamente, esa náusea pulula por todos los ambientes reales y mi imaginación sólo se limita a endulzar mis mundos paralelos, sí, los virtuales). Resultó gratificante que lo siguiente fueran pifias y no aplausos. «Espero que no pretendan enfrentar a los ecrestes, sería algo ridículo», pensé. Pensé. Pasaron menos de 24 horas y los ecrestes se estaban enfrentando.
Sí, los escudadores del mañana, como animales.
Ahora falta que los ecrenses de Lertes —tan ilustres ellos— respondan con la misma moneda. Confío en que eso no sucederá. Sería tan, pero tan irónico: ecrestes de Lertes, reconocidos por su gran entendimiento en el mundo de las Letras y las Artes; y ecrestes de Escudación, aquellos que forjarán a los ciudadanos del mañana, ambos bandos, agarrándose a golpes, como tribus salvajes. Realmente, espero que eso nunca suceda.
Sí, los escudadores del mañana, como animales.
Ahora falta que los ecrenses de Lertes —tan ilustres ellos— respondan con la misma moneda. Confío en que eso no sucederá. Sería tan, pero tan irónico: ecrestes de Lertes, reconocidos por su gran entendimiento en el mundo de las Letras y las Artes; y ecrestes de Escudación, aquellos que forjarán a los ciudadanos del mañana, ambos bandos, agarrándose a golpes, como tribus salvajes. Realmente, espero que eso nunca suceda.



6 de noviembre de 2008 a las 3:02
Excelente la imagen de endulzar lo nauseabundo. En especial en esa situación, donde tan necesario se hace, tan obligatorio se hace estar aquí y allá al mismo tiempo, en los mundos paralelos.
Yo no creo que aquellos que son verdaderamente de Lertes se enfrenten a los Escudadores. Eso significaría que los vándalos de las calles deberían estar leyendo y apreciando lo humano que nos queda: el arte, eso quiere decir que los pillos, los pirañas, los matones, están todos bebiendo cultura como cerveza en pollada. El enfrentemiento entre ecrestes de Lertes contra los ecrestes de escudación tiene que significar eso, si no significa eso, entonces estamos perdidos todos.
6 de noviembre de 2008 a las 17:43
Mi viejo e ingenuo amigo lumiere:
La lucha no es el camino, el fin no justifica los medios (en mi caso serían los miedos), sanmarcos no es historia y el rector tampoco es escoria, no se van a ir los delincuentes, lilia pizarro va a seguir enseñando, los hombres vamos a seguir destroznado la poesía, las madres van a seguir llorando la presencia de sus hijos, las paradojas no van a dejar de jodernos...
¿Y qué podemos hacer nosotros con todo ello?
andar.