«Úsame, Holly, ven y úsame».
R. Smith
-----¿Recuerdas sus lamidas en tus manos necias? Tienes su aroma impregnado; ¿será que lleva el espíritu en la lengua y con él te calienta los dedos? Será que resultó ser un imán camuflado de metal seductor, o quizá camuflado de mujer letal. Su entorno te nubla, su aroma te tienta. Cierra los ojos y siente el olor de sus hormonas. Mira los suyos y sintoniza una misma frecuencia, por dos segundos, por dos días, que el aroma no se va. Muerde sus dedos y regálale lo mismo que ella te ha regalado, esa erótica mezcla de olor, dolor y calor.
-----



28 de noviembre de 2008 a las 14:37
Sí, porque al final todos terminamos amando esa mezcla infernal.
Lo más bello está bajo el poder del demonio sin duda.
29 de noviembre de 2008 a las 15:11
En mi caso ella ha llegado a morderme hasta la memoria.
29 de noviembre de 2008 a las 21:22
Bueno, a mí me han mordido la pierna...