Hoy, alguien lanzó una piedra a mi ventana. Luego de escuchar aquel estruendo, fuí a atender aquella novedad y pude ver, inerte, una piedra al pie de la ventana destrozada. Estoy creyendo seriamente que hay alguien que me odia. En estos casos me gustaría tener una señal; una nota en la piedra habría ayudado mucho, una nota que me explique los motivos de aquel acto, o al menos que identifique al autor. Lo bueno es que el enemigo no contaba con algo: Tengo muy pocas alternativas en lo que respecta al autor de dicho acto. A decir verdad, sólo hay un nombre en la lista. Pero, como siempre, siendo realistas, todo termina ahí, en especulaciones. No hay nada mejor que saber quién te quiere, quién piensa en tí, quién te odia, quién te desea lo peor: dejar las cosas claras. No soy revanchista ni vengativo, y las especulaciones se quedan siendo lo que son: No se quién fue, y todo termina ahí.
Tema aparte, hoy entendí del culto a los muertos, de las sociedades pensadoras y de las sociedades automatizadas por la dictadura: de las hormigas y de las mentes ociosas pero libres: aquellas que tenían tiempo libre para desperdiciar, para pensar, para entender su existencia. Aquellas mentes e incluso aquellas sociedades que siguen siendo iguales luego de tantas generaciones: ¡Hormigas por todos lados! The Police y The Cure nos ayudan a pensar, a soñar, a traducir sueños y a entender que, si de todas maneras llegaremos al mismo lugar, ¿por qué no darnos el gusto de hacer lo que nos gusta en el camino?
Te conocí en la secundaria, hace mas de 10 años; aún recuerdo la canción de Nirvana que nos presentó. Desde aquel entonces no he podido olvidar tus rezos, tu manera de ver las cosas, tu forma de afrontar los problemas: siempre tan artística, siempre sorprendiéndome a través de las mil corrientes en las que te refugias. Lo que en esas épocas sólo representaban melodías armoniosas, se fueron convirtiendo en formas de ver la vida, en actitud, en alimento para mi alma. Luego de todo este tiempo tratando de negarlo, el sentimiento se convirtió en algo extraño, quizás en una maldición... una maldición que nunca me dejó dormir tranquilo, porque muy en el fondo siempre supe que no te alejé de mi lado. Tu voz hablándome en cada concierto, en cada manifestación artística a la que asistía, siempre seduciéndome, siempre haciéndome dudar del camino que me veía obligado a seguir, siempre diciéndome que uno es libre, libre de elegir.
No puedo contra la corriente, entonces, ¿debo unirme a ella? Eso es de mediocres. No me uniré a las hormigas, usaré su fuerza a mi favor, para que me impulsen hasta alcanzar al salmón, y subiré sobre él, y con él viajaré hasta que me devuelva a aquel lugar en donde un día tuve el paraíso frente a mis ojos y frente a mis oídos, y así como reza el post anterior: "We keep moving... we keep moving...". Gracias, Kiedis, por compartir eso.
Escrito el 8 de setiembre del 2007 a la 1:56 AM
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