Siempre he pensado que un mango no se puede disfrutar si uno se lo come cortado en cuadraditos y utilizando un tenedor. Personalmente, prefiero comerlo como lo he venido haciendo desde que tengo uso de razón.
Su cáscara no es muy gruesa, así que basta cierta presión con una uña para superar esa primera barrera. Pelarlo apresuradamente y poder sentir las primeras gotas escurriéndose por mis muñecas son un preludio perfecto para el encuentro íntimo que se avecina. Al fin, mi presa es liberada por completo de sus ropas coloradas y candentes.
Comienzo entonces a darle mordiscos por todas partes: algunos suaves, silenciosos y sensatos; otros fuertes, resonantes y desquiciados. Mientras tanto, el sonido que produce su carne desgarrada se torna cada vez más rotundo, cada vez más sincero.
Las gotas en mis mejillas y sus jugos escurriéndose por todo mi cuello me anuncian que voy por buen camino. Su pulpa avergonzada ha cedido por completo ante mi presencia y los primeros vellos entre mis dientes me hacen saber que el final se va acercando.
Es justamente ahí cuando mi lengua tiene su primer encuentro con esa perla gigante, oculta en lo más íntimo del fruto, plantada ahí en el medio, siempre desafiante y provocadora. Uno sabe que en este punto no se debe usar los dientes, así que busco la posición más cómoda y comienzo con la succión.
Repito la tan placentera operación una y otra vez, una y otra vez, y poco a poco voy despojando a mi víctima de sus últimos rezagos de pulpa hasta que por fin ella queda tendida e inmóvil en medio de mis manos asesinas. De esta forma, mis más ocultos instintos han sido satisfechos por completo y lo mejor es que no siento ningún remordimiento por ello.
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3 de abril de 2010 a las 19:44
haha muy buena manera de ver las cosas un saludo enorme espero que visites mi blog:D
3 de abril de 2010 a las 22:54
hola soy nueva en esto, quiero conocer a gente como tu que le guste la escritura y que opine de la mia.... un abrazo enorme
4 de abril de 2010 a las 10:36
Hola, me ha dado un tanto de risa el final ahha de los instintos y de que no sientes ninguna culpa, en verdad me ha gustado la manera en que has expresado comer una fruta... yo comencé leyendo y te imaginaba comiendo pero despues terminé pensando en que habias cometido un asesinato.... me hizo sentir risa, terror.... muy bien te felicito ;)
5 de abril de 2010 a las 15:31
si como no conocerla una de mis canciones favoritas todo lo que necesitamos es amor!! amor, que lindo, aunq en ocaciones no todos piensen lo mismo:) un abrazo enorme asta pronto:D
8 de abril de 2010 a las 14:10
la primera vez q lo leí estaba camino a mi casa... esta es la segunda y lo q puedo decir es: YA ME DIO HAMBRE!
13 de abril de 2010 a las 13:26
Ahh ps me gustó
ya nos estaremos viendo en Seguirme
hasta pronto!
20 de febrero de 2011 a las 15:14
Sentí cierta connotación sexual por ahí xD esa fue una fruta ultrajada jajajajja. ¡Qué buena manera de plantearlo!