La última confesión del suicida

Debes saber que no estás sola en este angustiante dilema: yo también tengo esa gigantezca carga de lo prohibido; yo también sé que nada de esto está moralmente permitido; yo también creo que todo está en contra; yo también entiendo que nos ganaríamos el odio del mundo entero... pero, ¿no es eso lo infinitamente exquisito? Sé que es bastante egoísta pero... no lo puedo negar, no lo puedo ocultar y tú tampoco puedes hacerlo; veo en mis cristales tus pupilas ardientes que me llaman desde el infinito; veo en mis espejos las llamas del deseo que inundan mis ojos con tu erótica silueta; veo en el ambiente un silencio capaz de aislarnos de los más nefastos y devastadores comentarios de aquellos que no entienden nuestra naturaleza animal... Sólo pretendo ser quien soy, y al serlo, liberarte de tus prejuicios. Ser quien soy, y al serlo, dejarte ser quien realmente eres.

Dejemos de vagabundear, dejemos de procrastinar: es hora de morir (socialmente morir).

12 Response to "La última confesión del suicida"

  1. Oswaldo Bolo Varela escribió:
    15 de enero de 2009 a las 14:20

    Hoy de mí hacia ti, hoy de ti hacia mí
    quiero hacerte un regalo viejo.
    Desempolvemos algo las pasiones lejanas
    algo de aquellos sueños sin ventanas.
    Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
    aprendamos palabras de la vida.

    Desnudémonos pues como viejos amantes
    que lo mismo de siempre nos queda delante.
    Desnudémonos pues como viejos amantes
    que se apague la luz y que el sol se levante.

    Te quiero salvar de tu desnudez
    en pleno centro de la soledad.
    Me quiero salvar haciendo revolución
    desde tu cuerpo de cristal.

    Algo nos está pasando,
    ayer te leí una mano
    y cada dibujo al verme me interrogó.
    Algo nos está pasando,
    ayer apreté el interruptor
    de encender la luz y encendí el sol.

    Hoy de ti hacia mí, hoy de mí hacia ti
    vamos a hablar en voz muy baja.
    Dime lo que te pasa, déjame levantarte,
    déjame darte un beso y curarte.
    Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
    aunque no esté de moda en estos días.

    Aunque no esté de moda te pido una mano,
    mis entrañas no entienden de estética y cambios.
    Aunque no esté de moda repite conmigo:
    quiero amor, quiero amor, quiero amor compartido.

    Te quiero salvar de tu desnudez
    en pleno centro de la soledad.
    Me quiero salvar haciendo revolución
    desde tu cuerpo por variar.

    Algo nos está pasando:
    un ruido como de pasos
    viene en la oscuridad y se vuelve a ir.
    Algo nos está pasando,
    desde que la gente está empeñada
    en quererse amar y en poder vivir.

  2. Oswaldo Bolo Varela escribió:
    15 de enero de 2009 a las 14:21

    "Aunque no esté de moda", de Silvio...

  3. Nadies escribió:
    16 de enero de 2009 a las 15:48

    menos mal aclaraste, ya pensaba yo que le estabas haciendo propuestas raras a tercerdistante

  4. Pablo Villanueva H. escribió:
    17 de enero de 2009 a las 17:45

    ¿Qué hay de malo en darle la espalda al mundo?. Yo suelo hacerlo. A veces, las cosas son más agradables cuando están detrás de uno (no lo malinterpreten). ja, ja ,ja
    Saludos...

  5. Oswaldo Bolo Varela escribió:
    18 de enero de 2009 a las 15:28

    Ah, cuán bajo ha caído nuestra raza que un literato medio loco acompañado de un comunicador grunge, malinterpretan los encantos de cierta trovita cubana....

    já...

  6. Amarilis escribió:
    19 de enero de 2009 a las 11:39

    Jaja, nunca esta de mas hacer las aclaraciones respectivas ;)
    "morir socialmente" mmmm, muerte curiosa, dificil,pero nunca definitiva, nunca se termina uno de morir.

  7. Nadies escribió:
    19 de enero de 2009 a las 13:18

    No te piques, Hombre extraño.

  8. Oswaldo Bolo Varela escribió:
    19 de enero de 2009 a las 21:02

    NO me pico amigo Epidemor, me enroncho...

  9. Pablo Villanueva H. escribió:
    21 de enero de 2009 a las 12:50

    de eso se trata... aunque cabe aclarar que mi comentario no iba dirigido a la "trovita cubana", si no al texto publicado en el blog

  10. Cesar Antonio Chumbiauca escribió:
    22 de enero de 2009 a las 20:40

    Ha escrito la manera más sutil y certera de tocar AQUEL tema.

  11. Helí escribió:
    26 de enero de 2009 a las 13:10

    morir es una gran hazaña x)

  12. José Arroyo escribió:
    27 de enero de 2009 a las 2:27

    Hace mucho que sueño que estoy aquí, destas pasiones atado, y muchas veces lo estoy por voluntad propia; sin embargo, son pasiones lejanas, empolvadas, pero siempre nuevas. Esta historia es nueva: nuevamente el ser que se lanza al vacío, hacia una muerte segura. Nuevamente morir.

    Seres raros en un mundo raro. Propuestas raras... Ya se hace cotidiano.

    El espíritu contracultural resumido en un sólo nombre; allí residía la esencia de todo aquello infinitamente exquisito que mencioné. Contracultura, como eso nació y como eso se hizo un emblema, hasta que la industria lo descubrió, lo edulcoró a más no poder y lo bautizó por segunda vez: ahora habría que llamarla música alternativa. Con razón se suicidaron tanto.

    (Supr)

    Lo genial y a la vez lo más lamentable de las sociedades es justamente que nunca son definitivas. Quizá la culpa la tenga el hombre y su naturaleza cambiante. Socialmente morir es morir en un entorno y por un rato, hasta que haya otra muerte que los demás puedan lamentar. Luego naces una y mil veces y ni cuenta se dan.

    (Supr)

    Caladryl

    ...

    Guantes, pinzas y demás parafernalia para protección personal. Buen pulso, paciencia y sobretodo mucha seguridad. Así aseguras no quemarte (antes de tiempo, claro está, ya que quizá luego uno piense quemarse vivo). Quizá este suicida no estaba del todo seguro. Por eso, al final, su suicidio fue frustrado.

    Lo es, pero de Dios para con sus creaciones. El suicidio, en cambio, es una gran hazaña de las creaciones para con su dios: «A que no te lo esperabas, ¿eh?».