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Esta noche, hoy, parece ser el turno de una noche solitaria y melancólica, justo como las noches de antaño. Esta noche, hoy, me siento hundido en el agua: quizás en un mar, el más pequeño; o quizás en un acuario, el más grande. Me siento hundido, tanto que no alcanzo a ver ya la luz del sol ni a oir las voces de los hombres. Estoy en lo más profundo pero siento mi libertad al cerrar los ojos. Estoy hundido en el agua y estoy firme en medio de ella, firme en el fondo, en las bases, y estoy -y soy- libre dentro de mi consciencia.

Puedo cerrar los ojos y, en medio del silencio, escucharlo todo: escuchar todo aquello que está fuera de mi alcance, aquellos murmullos de ciudades enteras que apenas tienen tiempo para respirar y para murmurar, yendo y viniendo, y volviendo a murmurar para luego no ir ni venir más.

Escucho también el sonido del mar, siento todo su peso sobre mí, y su peso se ha transformado en su voz y ahora me habla, me susurra en el oído viejas melodías, justo como las de antaño, las melodías de todos los lugares de este mundo y de cualquier otro mundo en donde este mar haya estado, desde antes y desde ahora, y me susurra en silencio para que pueda dormirme, para que pueda cerrar los ojos y ser -y estar- libre dentro de mi consciencia.

Entonces me dejo seducir. Me dejo seducir por el mar y por el peso de su voz, me dejo seducir por aquellos susurros fríos y ondulantes que van y vienen con las olas, van y vienen como el murmullo de los hombres de las ciudades distantes; y así como ellos, el mar también se detiene y enseguida vuelve a pasar sobre mí con su voz, cantando, pero ahora en sentido contrario, ahora viene y luego va.

Entonces cierro los ojos, entonces su voz se hace cada vez más distante, como la de los hombres, como los rayos de luz que hasta aquí sólo llegan opacos, rayos de luz que se esfuerzan lo suficiente como para hacerme saber que, desde lo más alto, han atravesado todo el cielo y todo el mar para decirme que no llegarán a mí, que sólo pueden regalarme una luz apagada y ya sin vida: vienen para decir que no vendrán.

Cierro los ojos y al fin me duermo, pero el murmullo sigue soplando a mi oído, continúa tibio y constante como una canción de cuna, como si recién fuera yo a nacer o como si acabase de hacerlo, o como si naciera una y otra vez. Entonces sigo escuchando el susurro, entonces entiendo que no estoy dormido, entonces entiendo que he cerrado los ojos sin abrirlos antes, y estando así, a ciegas, he visto y he oído los murmullos y los susurros, y así, a ciegas, he vuelto a cerrar los ojos y he vuelto a ver el mar. Se va formando una cadena y ya no sé en qué eslabón de ella estoy existiendo, ya no sé cuán profundo sea este sueño, ya no sé cuán profundo sea este mar, y las voces de los hombres siguen igual de distantes, y los rayos de luz siguen igual de opacos, y ya no sé en que eslabón estoy existiendo, y en cada abrir y cerrar de ojos aparece un nuevo eslabón y me veo igual de firme que antes pero en un fondo más profundo que el anterior, y así la cadena va creciendo y yo me voy extinguiendo, junto con mi voz, tan distante a la de los hombres de las ciudades, y el brillo de mis ojos tan lejano a la luz del sol (¿de dónde nace este brillo si aquí abajo, en las profundidades, no existe el reflejo del sol?), me voy extinguiendo y comprendo que mi libertad se extiende cada vez más mientras me voy alejando de todo: sin luz, sin voces, pero aún esclavo de esta cadena de existencias paralelas. Entonces decido extender los brazos, entonces soy un ancla, entonces llego al fondo, esta vez al verdadero fondo, quizás del mar, quizás de un acuario.


3 Response to "OOOOOOO-|--}"

  1. Oswaldo Bolo Varela escribió:
    8 de septiembre de 2008 a las 15:09

    Te
    recomiéndo
    leer
    "Tercera
    Resiganción"
    del
    mismo
    autor
    de
    "Blacamán
    el bueno"
    Allí
    encontrarás
    que
    al
    igual
    que

    hay
    muchos
    más
    seres
    que
    inexistentemente
    existen.

  2. sut'uch escribió:
    12 de septiembre de 2008 a las 21:08
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.
  3. sut'uch escribió:
    12 de septiembre de 2008 a las 21:10

    no puedo decir mucho, mas de lo que has podido expresar,
    he recordado cuando deseabas tener altares y posicionar a aquellos personajes que llegaban a tocar tu asombro...sensibilidad.
    y he deseado cerrar los ojos, en medio del silecio y evocar aquellos pronunciados altares, darte un par que se que serian insuficientes, te los daria...
    y me hundirìa en el mas pesado mar...a lo mejor por ahi encuentre rastros de b...