Que reste-t-il de nos amours?

¿Quién dice que siempre tenemos que entender los finales?
Hay finales torpes, impetuosos y complicados, como la vida misma.
¿No es justamente eso lo que la hace encantadora?
Porque a veces la magia de un adiós junto al encanto de una sonrisa
está en eso muy profundo que nunca se dice, pero siempre se siente.



- Enfrente... hay un tipo muy raro. No sé... Tengo la impresión de que hace días que me sigue.
- ¿Quién será ese tipo?
- ¿Qué se yo? Ahí viene.
- Señorita,
sé que no le soy del todo desconocido.
Hace tiempo que la vengo observando sin que se dé cuenta
pero ya hace unos días que no intento ocultarme
y ahora ha llegado el momento.
Verá...
antes de conocerla a usted, nunca he amado a nadie.
Odio lo provisional,
conozco bien la vida,
sé que todos traicionan a todos
pero lo nuestro será diferente: seremos un ejemplo,
no nos separaremos a ninguna hora.
Yo no trabajo, no tengo obligaciones en la vida.
Usted será mi única preocupación.
- Comprendo...
comprendo que esto es demasiado súbito para que acepte inmediatamente
y que antes desea romper los lazos provisionales
que la atan a personas provisionales.
Yo soy definitivo.
Soy feliz.

- Ese tipo está completamente loco.
- Sí, sí, seguramente.

Honor fracasado
cabellos al viento
besos robados
sueños que desaparecen
¿Qué es lo que queda
de todo aquello
y de tu voz?

En un pueblecito
un viejo pecador
un paisaje
muy bien escondido
y en un valle
el querido rostro
de mi pasado.

FIN


3 Response to "Que reste-t-il de nos amours?"

  1. Gabriela Parra escribió:
    14 de marzo de 2010 a las 23:29

    Sucede que los finales no estan hechos para ser entendidos, los finales ser un nuevo comienzo. Así están descritos. Algo no acaba simplemente, es algo que comienza simultaneamente.

    Me gusta la frescura, la realidad. Ya desearia tener yo a alguien que me ame a lo lejos y se atreva a decirlo jeje (sin rayar en lo absurdo o siniestro que podria ser, con eso de los acosadores, ya sabe).

    Está en su momento señor José, muy sutil y fresco. Gracias por regalarnos esta lectura, la he disfrutado.

    Un abrazo =)

  2. José Arroyo escribió:
    15 de marzo de 2010 a las 3:07

    Sucede, Gabriela, que siempre le das en el clavo! Es genial saberlo =).

    Disfruto mucho del gran realismo y cotidianeidad de las películas de Truffaut, son apasionadas, románticas, torpes, a veces contradictorias, confusas, accidentadas... como la vida misma.

    Gracias por regalarme esta nueva visita. Un abrazo para ti también.

  3. MoiZés AZÄÑA escribió:
    23 de marzo de 2010 a las 10:10

    Me has hecho recordar Besos robados, caray. Dónde está Alejandra para que vuelva a prestármela.

    PD: No te olvides que tienes una promesa con Ciudadano Kane.

    AZAÑA ORTEGA