Los sentidos nos engañan.
Los monitores también.
Si un entorno de trabajo (ventanas, fondo de escritorio, etc.) contiene demasiado blanco —o colores claros en su mayoría—, la visualización de sombras en las imágenes de primer plano se verá entorpecida, pues al recibir mayor cantidad de luz, las pupilas se contraen.
Por otro lado, un entorno de trabajo oscuro entorpece la visualización adecuada de luces y zonas iluminadas en las imágenes de primer plano.
Lo lógico sería ajustar todo nuestro entorno a un gris medio; sin embargo, en este caso, la lógica no nos sirve de mucho, pues el sistema de visión del humano común percibe mejor las luces que las sombras (el humano común prefiere la luz antes que la oscuridad, de hecho, el humano común le teme a lo oscuro).
Entonces, si se perciben mejor las luces que las sombras —usando un gris medio—, las sombras estarían en desventaja. Lo más adecuado para compensar esto sería adecuar nuestro entorno a un gris ligeramente oscuro (RGB: 85-85-85).
Luego de estos ajustes podremos decir alegremente: «Ahora tengo un entorno gris ligeramente oscuro. Ahora veo todo con claridad».
Por otro lado, un entorno de trabajo oscuro entorpece la visualización adecuada de luces y zonas iluminadas en las imágenes de primer plano.
Lo lógico sería ajustar todo nuestro entorno a un gris medio; sin embargo, en este caso, la lógica no nos sirve de mucho, pues el sistema de visión del humano común percibe mejor las luces que las sombras (el humano común prefiere la luz antes que la oscuridad, de hecho, el humano común le teme a lo oscuro).
Entonces, si se perciben mejor las luces que las sombras —usando un gris medio—, las sombras estarían en desventaja. Lo más adecuado para compensar esto sería adecuar nuestro entorno a un gris ligeramente oscuro (RGB: 85-85-85).
Luego de estos ajustes podremos decir alegremente: «Ahora tengo un entorno gris ligeramente oscuro. Ahora veo todo con claridad».



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