
...y el mago le dijo: "¿Es ese tu deseo entonces, pequeña?"
y Dorothy le contestó: "Así es, señor. Quiero estar entre esos dos espacios que te mencioné, y recuerde también lo que le pedí acerca del aire..."
- Lo recuerdo muy bien, pequeña.
- ...
- Veo que vienes acompañada.
- Sí. Nos conocimos en el camino. Ambos veníamos hacia aquí, ambos sin saberlo.
- ¿Y qué les pareció el trayecto?
- Permítame responderle, señor mago. Es, sin duda, un camino muy extraño. Me resultaba de lo más confuso y enredado. En una de las tantas vueltas que daba, encontré a Dorothy. Desde entonces, el camino cambió por completo y llegamos aquí al día siguiente.
- Muy interesante eso que dices, muchacho. Entonces pues, lamento informarte, Dorothy, que ya no estoy en capacidad de cumplir tus deseos.
- ¿Qué? ¿¡Pero por qué!?
- Porque no soy yo el indicado para ello, sino el muchacho que te acompaña.
- ¿Por qué dice eso, señor mago?
- Está muy claro. Ustedes me buscaban en su afán de cumplir sus sueños. Por eso venían hacia ciudad Esmeralda, incluso sin ser conscientes de ello. Andaban por caminos confusos y medio enredados, pero al encontrarse, todo les resultó más fácil. Puedo asegurarles que, de no haberse encontrado, no habrían llegado aquí. Entonces queda también clara la naturaleza de este lugar: ciudad Esmeralda no es el fin del camino, es el inicio. De ese modo tú, muchacho, serás quien se encargue de hacer que el camino de Dorothy sea más fácil, y tú, Dorothy, harás lo mismo con él. A dónde llegarán, depende sólo de ustedes.
- Ahora lo comprendo yo también, señor mago, y comprendo también, Dorothy, que está en mis manos el generar esa espiral entre nuestros espacios, así como guardar entre nosotros el aire que necesites para acompañarme en este recorrido. Está en mis manos y está a mi alcance. ¿Qué es lo que haré? Exactamente no lo sé, pero lo haré.