Todo está en la mente


Purificación

Era necesario tocar fondo: era necesario morir.

Estuve divagando, privado de mis sentidos, guiado únicamente por algún extraño motor ajeno a mi conocimiento. Avanzando a ciegas ante tanta luz, descubriendo formas exóticas y eróticas en el camino; y, como suele decirme M. muchas veces: «Recuerdas».

Aquí el tiempo salta y el espacio también.

Ahí abajo, desprovisto de aire, viendo azul, saboreando el cloro y sin poder tocar nada concretamente, comencé a recordar todos esos días de lenta y dulce decadencia. Pido ayuda a todos mis demonios, pero ninguno viene a socorrerme. Ahora, humano, miserable humano, estás solo.

Me hundo y me dejo morir por un instante.

Es increíble todo lo que uno oye en el silencio, en ese momento de paz que le antecede a la muerte. En cierto preciso momento, llega un susurro que te da la respuesta. Sí, «la» respuesta.

«No».

Abres los ojos. Vuelves a la vida. Detienes las balas. Llegas más alto. Logras lo imposible.

Resurges.

Para resurgir, es necesario morir primero.

«Necesitaba hablarte, es que hoy es uno de esos días en los que no soporto ser yo, quisiera escapar de mi cuerpo pero no puedo, es muy frustrante».
Claudia Warhol

He buscado la quietud que caracteriza a tu espíritu esta tarde, luego de morir, pero recuerdo que Bellas Artes está tomada. Quizá deba esperar a Warhol otra vez por Perú y así poder conocernos de nuevo.