
Puede ser por lo de siempre: el cielo gris.
No, no es por el cielo gris. Si fuera por él, tendría la misma sensación de siempre. Esto es nuevo.
Puede ser por la atmósfera del invierno.
Esto influye mucho, pero no es el motivo principal.
Es por las sonrisas.
Mareas de gente sonriente, hacia arriba y hacia abajo. Sonrisas que nacen y mueren sin motivo. Palabras que se cruzan sin sentido. Preguntas cotidianas. Sonrisas. Sonrisas.
Es por la rutina.
Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, venir. Ir, ...
Es por el silencio.
En medio de las alborotadas calles, el silencio es ensordecedor. Todos van y vienen gritando en silencio. Masas de gente solitaria. Mundos encontrados y muy bien aislados para evitar contagios.
Es por la podredumbre.
En tierra de corruptos, el honesto es el bufón. "Pobre idiota", dicen. "Pobre idiota", rien. Y entre ellos se dan la razón.
Es por el instinto.
"Vayan y busquen aquello que pueda saciar el hambre del cuerpo. Confíen en sus instintos, en su lado más animal. El cuerpo importa. El alma... ¿el alma?"
Es por la imagen.
Los ojos son leídos cada vez menos. Ahora mis amigos leen las etiquetas de las camisas. "Dime qué celular tienes y te diré quién eres", rezan.
Es por la automatización.
Lavado cerebral. Blablablá, blablablá. [Disc 1]. [Play]. La chispa adecuada cerca a tu tanque de confusión combustible. Explosión de pasiones. "¡Larga vida a videódromo!". [Stop]. [Eject]. Lavado cerebral. Blablablá, blablablá. [Disc 2]. [Play]. Extintores señalizados. Abonos orientados. Semillas manipuladas genéticamente y políticamente. "¡Muerte a videódromo! ¡Larga vida a la carne nueva!". Y las bandejas cada vez permiten más discos simultáneos.
Es por falta de garantías.
El tan preciado elíxir de la vida (el verdadero) se va filtrando, muy a mi pesar, por cada una de las grietas del alma: algunas bastante grandes, otras muy pequeñas y poco expuestas. Líquido poco viscoso, el elíxir de la vida. Se me escapa: gota, gota, gota, ... La vida se me escapa y las grietas van creciendo.
Es por los cristales.
Cristales siniestros y perversos son los que he conseguido. Transparentes y muy bien pulidos. Veo todo tal y como es.
Es por los espejos.
Veo lo que hay adentro. Veo el ático, y en él, las más perversas alucinaciones. "Podemos imaginar todo lo que se nos antoje y nadie nos hará rendir cuentas por ello". Veo telarañas en los rincones olvidados. Veo demonios durmiendo la siesta. Veo mi propio reflejo burlándose de mí: "Pobre idiota", dice. "Pobre idiota", ríe.
Es por la existencia.
Policía comiendo un pan con camote. La autoridad con mp3. Cobrador comprando una tajada de papaya. Profesor usando un urinario. Roberto (?) saltando de emoción por la reunión del fin de semana. Volante de Aduni, ciclo Pre-San Marcos. Formación matutina en el colegio de la esquina: "En columna, ¡cubrir!", "a la derecha, ¡derecha!".
Es porque todo es tan normalmente funesto que de vez en cuando prefiero morir de nuevo.
4 comentarios

Estamos de más
En el juego de comprarnos
una vida similar
creo yo que estamos de más,
porque tu verdad y mi verdad
aún no han sido escritas.
Aquí sólo hay un bosquejo,
aquí sólo hay un indicio
de lo que no muchos permiten
por tildarlo de irreal,
pero...
en medio de su gran monotonía
(días y tardes de estantería)
encuentro un visitante
de plumaje rojo y negro
que me señala la libertad
con su vuelo y su color,
es por eso que yo creo
que al comprarnos una vida similar
rojo y negro, estamos de más.

...y el mago le dijo: "¿Es ese tu deseo entonces, pequeña?"
y Dorothy le contestó: "Así es, señor. Quiero estar entre esos dos espacios que te mencioné, y recuerde también lo que le pedí acerca del aire..."
- Lo recuerdo muy bien, pequeña.
- ...
- Veo que vienes acompañada.
- Sí. Nos conocimos en el camino. Ambos veníamos hacia aquí, ambos sin saberlo.
- ¿Y qué les pareció el trayecto?
- Permítame responderle, señor mago. Es, sin duda, un camino muy extraño. Me resultaba de lo más confuso y enredado. En una de las tantas vueltas que daba, encontré a Dorothy. Desde entonces, el camino cambió por completo y llegamos aquí al día siguiente.
- Muy interesante eso que dices, muchacho. Entonces pues, lamento informarte, Dorothy, que ya no estoy en capacidad de cumplir tus deseos.
- ¿Qué? ¿¡Pero por qué!?
- Porque no soy yo el indicado para ello, sino el muchacho que te acompaña.
- ¿Por qué dice eso, señor mago?
- Está muy claro. Ustedes me buscaban en su afán de cumplir sus sueños. Por eso venían hacia ciudad Esmeralda, incluso sin ser conscientes de ello. Andaban por caminos confusos y medio enredados, pero al encontrarse, todo les resultó más fácil. Puedo asegurarles que, de no haberse encontrado, no habrían llegado aquí. Entonces queda también clara la naturaleza de este lugar: ciudad Esmeralda no es el fin del camino, es el inicio. De ese modo tú, muchacho, serás quien se encargue de hacer que el camino de Dorothy sea más fácil, y tú, Dorothy, harás lo mismo con él. A dónde llegarán, depende sólo de ustedes.
- Ahora lo comprendo yo también, señor mago, y comprendo también, Dorothy, que está en mis manos el generar esa espiral entre nuestros espacios, así como guardar entre nosotros el aire que necesites para acompañarme en este recorrido. Está en mis manos y está a mi alcance. ¿Qué es lo que haré? Exactamente no lo sé, pero lo haré.
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